En 1800 ya tenía 200.000 habitantes. En aquella epoca Barcelona tenía exactamente la mitad.
Compara los ensanches
No se en que se me va, la ciudad está fatal diseñada, hecha a retales, uniendo pueblos adyacentes
Eso no es cierto. Barcelona era más poblada hasta que franco decidió anexionar los pueblos que rodeaban Madrid
Un pueblo que han poblado algunas de las mentes más maravillosas de la historia. Cervantes, Velázquez, Goya, Calderón, Lope de Vega, Quevedo, Góngora, Sorolla, Antonio Machado, Bécquer, Garcilaso, Ortega y Gasset. Y no sólo españoles, también del extranjero como Luca Giordano. Ahora me cuentas qué Siglo de Oro ha aportado Barcelona al mundo. Con que me nombres un Quijote, una vida es sueño, unas meninas o unas pinturas negras me vale. En fin, es que hay que reírse para no llorar ante semejante catetada y siento mucho el adjetivo calificativo.
No sé de dónde sacas los datos. Tanto Madrid como Barcelona tenían alrededor de 500.000 habitantes en 1900, cuando la segunda ya había absorbido un buen número de pueblos adyacentes, y ambas tenían alrededor de un millón de habitantes en 1930
Has averiguado ya si había burguesía en Madrid?
Revisa tus fuentes porque estás bastante equivocado.
No es por ser puntilloso, pero Madrid yo creo que desde el XVII es la ciudad más grande de España. Luego en 1920-30 pasa a serlo, brevemente, Barcelona (urbe que tuvo un desarrollo espectacular entre 1890-1930).
Quitando París y Londres, casi todas las demás ciudades europeas eran “pueblitos” hasta la industrialización.
Es increíble el cambio que viven a partir de 1850, con la llegada del tren, los ensanches, el mobiliario urbano, las grandes infraestructuras, el saneamiento…
A mí me flipan las estampas berlinesas de Gaertner por lo fidedignas que parecen, y muestran una capital prusiana pre-industrial, anclada en el XVIII, sin industrias, ni trenes elevados…
Desde cualquier iglesia del centro adivinabas el cercano fin de la ciudad.
Aun las primeras fotos de Berlín llegan a mostrar ese ambiente tranquilo de ciudad, hoy diríamos, de provincias. 1860.
La foto más antigua de Viena, esa gran capital imperial, desde San Esteban. Se adivina el inicio de los campos “a tiro de piedra”. Misma década, 1860.
En cambio Viena en 1890-1900:
Y Berlín igual.
Hasta la segunda mitad del XIX, casi todas eran “pueblitos”.
En solo 30 años casi todas estas ciudades quedan irreconocibles. En España este proceso es más dilatado, por nuestra posterior y más limitada industrialización. Yo creo que Madrid empezó a reactivarse, en este sentido, hacia 1890.
Y se retrasó aun más por la Guerra Civil y la autarquía.
Centrate un poquito y ten educación. Yo no he hablado mal de madrid en favor de Barcelona, y si siguieras mis comentarios me maravilla Madrid muy por encima de Barcelona. No sé a que vieene que me cites las mentes que han vivido en Madrid para que se constate el hecho de que nunca fue una gran capital.
Y cateto tu.
El 23 de abril de 1929, en los estertores de la dictadura del general Miguel Primo de Rivera, Barcelona alcanzó oficialmente el millón de habitantes, siendo la primera ciudad de España en lograr tal hito demográfico.
Da igual, mi comentario era una reflexión, no una llamada a una jauría para que me ataquen como perros. A veces este foro da asco.
Dejo el hilo aquí. Que sigan despellejandome.
Según el INE, tanto Madrid como Barcelona tenían en 1897 unos 510.000 habitantes. Barcelona había absorbido ese mismo año varios pueblos cercanos como Gracia
En 1920, Madrid tenía unos 750.000 habitantes, y Barcelona algunos menos por encima de los 700.000
Puedes ver los datos del INE cuando quieras. No creo que las diferencias mínimas de población de ambas ciudades a principios del siglo XX sean suficientes para calificar a ninguna de pequeña ciudad
En cuanto al Madrid sí construido por una burguesía que dices inexistente, sólo hay que ir a la calle Montalbán para ver los edificios financiados con las fortunas de los duques de Santoña, el conde de Godó, el marqués de Larios y el marqués de Casa Oriol
Exacto.
Una cosa de sorprende de otras metrópolis ca. 1900 son las infraestructuras. Ferrocarriles elevados, gigantescas estaciones, enormes ministerios, fábricas enormes…. Madrid no tiene nada de todo eso. Y cuando lo tiene (estaciones) son relativamente pequeños, siquiera por comparación, y en pequeña cantidad.
Una cosa que sorprende de Madrid es lo pequeña que es su parte vieja. En París o Londres son mucho más grandes, dan para un largo viaje en autobús. Madrid, hasta los años 50, terminaba en el Retiro o Ventas (con muchos claros desde el Retiro) por el Este, en el Manzanares por el Sur, en el Nuevos Ministerios por el Norte (con permiso de la tumoración de Tetuán) y en Moncloa por el Oeste (la Universitaria se edificó en lo que eran bosquecillos periféricos; cuando Azaña, recién eliegido presdiente, va a ver qué hay allí, se queda perplejo por la magnitud de unas excavaciones que jamás había visto).
Barcelona tiene por esos años un aire más metropolitano: ensanche casi cuajado, forma una conurbación clara con otras ciudades cercanas, tiene industrias, puerto….
Buena parte de esa burguesía eran industriales (cubanos, cántabros, malagueños,…) que, en aquellos años, actuaban un poco como los inversores hispanos ahora; no eran madrileños propiamente dichos, sino más bien foráneos que veían oportunidad de inversión en la capital, quizá también como residencia temporal, y cerca del “regulador” (casi todos invertían en ferrocarriles) como se dice ahora.
Barcelona tenía todo eso pero la misma población que Madrid.
Tenemos que entender que si París o Londres eran potencias era por su pronta industrialización, que fue seguida por las demás ciudades del centro continental y norte italiano.
España llega tarde a todo eso, Barcelona un pelín antes. Por eso falta toda esa megalomanía referida, porque todavía no había llegado la modernidad económica.
Antes de la Revolución Industrial unas ciudades aglomeraban más personas que otras en el continente, en función de su relevancia comercial histórica, pero sus edificios representativos estaban todos más o menos cortados por un patrón parecido.
Aunque Toledo o Córdoba hubiesen sido capitales continuas desde la alta edad media no habrían aglutinado a las gentes de París o Londres, porque no discurrían por ellas ríos navegables que facilitaban el comercio.
En el caso de Sevilla quizá se hubiese dado un caso parecido si hubiese sido sede del poder desde Alfonso X.²
El gloriosísimo Imperio Británico llegó al siglo XX con una sede en Londres de su Graciosa Majestad emperatriz de la India que no le llegaba a la suela del zapato a la languideciente sede madrileña de la monarquía hispánica.¹
Eso sí, los mastodontes de cemento Portland florecían como margaritas desde medio siglo antes.
¹Le sigue sin llegar.
²Un what if sobre esa hipótesis sería una novela que leería con atención. Quizá se hubiese perdido Cataluña y ganado Portugal.
Pero sí financiaban importantes edificios residenciales y de oficinas. Los marqueses de Amboage promovieron un elegante edificio en la plaza de las Cortes y adquirieron una manzana completa en el barrio de Salamanca para construir su palacio. Es evidente que el desarrollo de Madrid, aunque paralelo al de Barcelona, es muy diferente. Aquí la burguesía llegada trató generalmente de ennoblecerse y se construyó palacetes, muchos desaparecidos, pero aún más abundantes que en Barcelona. También es cierto que el desarrollo de Madrid está ligado a su condición de capital política, por lo que también se convirtió en aquella época en la capital financiera de España
También me gustaría recordar que Madrid, en su condición de urbe imperial y capital nacional, ha tenido una historia reciente (especialmente desde el XIX) bastante movidita. Invadida por los franceses, pierde su condición imperial poco después con la independencia de todo el continente americano. La Guerra de Independencia hunde a todo el país, especialmente el interior (el exterior, como Cádiz, Bilbao o Barcelona, puede recibir “más aire” gracias al comercio y las relaciones de ultramar). Es curioso como, aun con un XVIII dinámico (Madrid ilustrado (1759-1808)), la primera mitad del siglo XIX en Madrid es la absoluta nada. Sin duda la inestabilidad política imposibilitaba materializar proyectos como se había hecho antes. Desaparecieron casi todas las iniciativas proto-industriales de las Reales Fábricas alrededor de la capital. Algunas fueron directamente destruidas por los extranjeros.
Tras un maratón de levantamientos, se establece la Restauración y ahí parece que la ciudad se reactiva, y se inicia un periodo de crecimiento con un freno abrupto (Madrid de Villa a Metrópolis (1874-1939)).
Tiene lugar una salvaje Guerra Civil, que afecta a Madrid no solo con una brutal destrucción patrimonial y de sus infraestructuras, si no que se produce todo un cambio social, emigran intelectuales y profesionales (cuando no son asesinados).
Finalmente se establece una Dictadura en plena autarquía, y echa el freno a multitud de transformaciones y proyectos a medio cocer: Nuevos Ministerios, el plan del Gran Madrid, el túnel de la risa, las colonias, Ciudad Universitaria, Ciudad Lineal… Mientras que el Madrid anterior a la Guerra miraba el crecimiento de París o Londres, la nueva ciudad contenía su crecimiento (sin mucho éxito) y empezó a depredar lo que ya existía (las colonias, Ciudad Lineal, distintos barrios de villas, desmantelamiento de paseos y bulevares). Pocas ciudades españolas sufrieron una transformación tan salvaje, yo creo, como Madrid.
También solidifica un nuevo cambio social: desaparece el Madrid aristócrata (puede que más conectado con el resto de Europa, entre otras cosas, por lazos familiares) y se establece un Madrid administrativo y empresarial. Yo creo que a veces esa desconexión que vive la élite madrileña con el mundo de la cultura, académico e internacional se debe a que parte importante de este grupo se define en la Dictadura, es “reciente”, no tiene el arraigo cultural que podía tener la Aristocracia, y a veces mira a ese mundo creativo y cultural con recele (¿“rojos”?). Dejan de mirar a Europa y se intenta mirar a América (EEUU) pero no se trata de un relación tan recíproca.
Creo que en Europa Occidental solo han vivido historias tan duras ciudades como Berlín o Viena.
En cambio, Barcelona, ha tenido una mayor continuidad desde el XIX, con algún que otro altibajo. A lo largo del XIX establece y fortalece sus vínculos con Cuba, Puerto Rico y Filipinas, que forma una próspera burguesía local con nombres y apellidos que sobreviven hasta hoy.
La Guerra Civil no afecta mucho a la ciudad (menos que Madrid), mantienen su élite local, la burguesía se adapta bien a la nueva Dictadura… No es incompatible la autarquía con una industria catalana fundamentalmente dirigida a satisfacer a un cautivo mercado nacional.
En cambio el rol de ciudad financiera que podía tener Madrid antes de la guerra, era bastante más incompatible con el plan autárquico.
El momento de mayor inestabilidad política y de proyecto de ciudad parece que lo ha vivido recientemente, con el Procés.
Que tengan una élite “vieja”, comprometida localmente, con sus clubes, asociaciones e instituciones sociales (algunas de ellas velando activamente por un papel digno para Barcelona), relacionada con la cultura y el arte, y con menos altibajos, explican esta mayor presencia de eventos internacionales y grandes transformaciones urbanas.
Incluso en la Barcelona de hoy, aun con resaca del Procés, se apuntan a eventos internacionales (Copa de América, Capital Mundial de la Arquitectura) que siguen sin tener equivalente en Madrid.
Quiero pensar los gobernantes del Madrid actual son herederos de esta “reciente” clase del franquismo. Un perfil no necesariamente cosmopolita ni internacional (siempre me pareció llamativo en el Madrid anterior a la guerra la abundante presencia de apellidos franceses, alemanes o ingleses entre sus políticos, aristócratas y empresarios), sin una fuerte vinculación local (muchas veces son madrileños de primera o segunda generación).
Creo que estas frases que pueden decir Almeida, Carabante o el consejero de vivienda (tipo “ya somos la referencia de Londres y Nueva York”, “queremos hacer una propuesta que huya de la arquitectura de vanguardia para apostar por la usabilidad”, “vamos a pedir hacernos con el Palacio de Cristal para darle un mayor uso turístico”, “el objetivo de la transformación es hacer más instagrameable la puerta de Alcalá”) indican una carencia de cultura general, falta de compromiso local y desconexión con la esfera internacional, y con la actualidad… que solo se pueden explicar de esa forma.
Por supuesto, claro que existen perfiles empresariales y administrativos muy cultos y vinculados al mundo del arte, y con un fuerte compromiso local con Madrid… pero creo que no es tan habitual como en París o Barcelona, y sospecho que esa historia más turbulenta y el cambio de élites lo explica.
Sin desmerecer nada de lo que has escrito, también hay que notar una ideología subconsciente y subyacente distintas en ambas ciudades; en Barcelona, la prosperidad de la ciudad se asocia subconscientemente al comercio y la burguesía del ensanche y la Expo de 1898, y se intenta de forma inercial seguir ese camino. En Madrid la asociación de su relevancia es con la monarquía y el imperio perdido, por lo que hay una inercia melancólica y/o arrogancia involuntaria que hace que no se tenga nada claro cuál es «el plan».
En Barcelona van con el piloto automático, y más desde el 92, y en Madrid la autocomplacencia es más peligrosa.








