Así es. Me alegraría, en parte, si esa nueva ley dijera: “las compañías tienen 5 años para retirar todos los tendidos aéreos y los colgados de las fachadas que no sean derivaciones individuales”. Pero no dice nada tan concreto como eso ni que se le medio parezca.
Dice la memez buenista de siempre para no mojarse pero poder presumir de preocupación: “medidas oportunas para minimizar su impacto visual”. ¿Quién decide si una medida es oportuna o no? ¿Quién decide si la instalación es la que en grado mayor minimiza su impacto visual? La compañía instaladora, ¿verdad? Pues ya sabéis que seguiremos teniendo cableados por toda la ciudad, y con independencia de la protección del edificio.
Y el Ayuntamiento tampoco puede pedir nada ya que en las calles en las que aún se conserva alumbrado público adosado a las fachadas, los cableados son uno más a sumar.
A Madrid le faltan bancos, exceptuando Gran Vía y los nuevos que se han puesto en plaza de España le faltan bancos, o bien no hay, o los ponen enanos y son siempre los mismos los que tienden a quitar bancos, bueno, bancos y fuentes y cualquier cosa que haga de Madrid una ciudad agradable.
En la reforma de Alcalá han perdido una oportunidad muy grande, una pena.
Supongo que habrá que meterse en una terraza para poder sentarse en la calle.
Total, “no hay nada que hacer en la calle”, me dijeron el otro día.
Esa es la intención, hacer una ciudad inhóspita sin sitios estanciales y dónde si quieres sentarte sea consumiendo, todo sacar dinero, dinero, que podemos esperar de quién gobierna Madrid si siempre han sido así.
Nunca me gustó ese parterre ahí en medio desde un punto de vista estético y útil para la calle. Y mucho menos por la gran mayoría de las gentes que se sentaban. Suelo pasar por ahí con frecuencia y era habitual ver cómo tiraban el cigarro, papeles, bebían… Un espectáculo.
Que se sentaba gente “normal”, claro, una minoría.
Lo mejor que podía hacer el ayuntamiento aprovechando la reforma de la Puerta del Sol es intervenir también la calle Carretas, que está llena de socavones y desperfectos, y de paso eliminar ese parterre que no aporta nada.
Sobre la legislación sobre tendidos, completamente de acuerdo con los que opinan que es insuficiente. El principio rector de la ley debería ser su desaparición. Y lo único que hace, por los textos que aquí tratéis, es crear un enorme portillo de excepciones.
Madrid tiene un problema con los tendidos: no solo es que estén, es que suelen estar mal tendidos, sobrepuestos unos a otros y, con e tiempo, se convierten en acumuladores de porquería.
Es algo que llama muchísimo la atención, a lo largo de toda la ciudad, y no precisamente para bien.
En cuanto a la jardinera de Las Carretas, ya en su momento, en el viejo foro, se debatió acerca de su utilidad y razón de ser. En mi opinión es uno más de los trastos con los que nos obsequia el horror vacui del urbanismo madrileño, incapaz de entender algo de un ancho superior a 3 metros sin algún bártulo por medio, sea farola, banco, alcorque, jardinera, mupi, bolardo o aparcabicis.
¿O es que acaso no es posible hacer un Madrid una calle diáfana, sin nada más que un banco puntual o, si la calle es amplia y soleada, una alineación de arbolado de hoja caduca y porte ajustado sobre alcorque amplio y cubierto por una reja de fundición bien enrasada?
Yo creo que tampoco aporta mucho pero de estár que esté sin esa “reja” y que la gente se pueda sentar, me parece lo mínimo, la ciudad debe ser un sitio agradable para los ciudadanos, no una gincana a para mandarlos al bar.
Poner pinchos, rejas y diversas mierdas es típico del PP desde que están en Madrid, nos tratan como a las Palomas cuando se les ponen búhos o espantapájaros.
Como siempre el problema está en unos políticos que vienen a servirse o servir a su partido, y no a Madrid, o simplemente son mediocres.
Sueño con que llegue un alcalde que ame Madrid, que quiera recuperar su esplendor, o sea de Urbanity Entoces empezará una nueva y emocionante etapa para nuestra querida villa y corte.