Más grafitis y menos paisaje por toda la Comunidad de Madrid:
Dios santo es horrible, yo no sé que más puedo hacer, he presentado alegaciones, puesto reclamaciones… es un escándalo lo que el Ministerio de Transportes y la CAM están haciendo con las carreteras, llenándolas de pantallas.
Pocas veces han estado finos a la hora de que la pintura aplicada para tapar no desentonase con la del color del muro. Pero en esta ocasión parece que han pasado de hacer el más mínimo esfuerzo para que no se notase la intervención
Muro de los jardines del Palacio de Parcent
Quiero pensar que ahí falta una mano de pintura final…porque desde luego…
Estan a un ñpaso de borrar con Typex
Tiene toda la pinta, desde luego.
Pillado in graganti un imbécil con spray…a ver si entre todos lo viralizamos y lo identificamos.
https://www.instagram.com/reel/DHc90sSN1PS/?igsh=MTh6aGw5MTR3MGR6cw
Rescato este comentario porque acabo de pasar por esta autovía y parece que los anormales han estado atareados últimamente, porque está todo plagado de pintadas; desde Hendaya hasta más allá de Bayona no se libra ni un muro. Me ha dado muchísima pena ver el destrozo porque como bien decías antes no era así. Y no solo eso: basura en los arcenes, señales en mal estado…
Irónicamente, la AP-8 (concesión privada) una vez cruzas a España está limpia y bien mantenida hasta Bilbao.
El mundo al revés. Francia, quién te ha visto y quién te ve.
Estos subnormales es que me ponen enfermo, le importa una mierda que le vean, que le graben, encima vacilando al tío que lo graba. Se cree impune, porque lo habrá hecho cientos de veces y nunca le pasa nada… Hasta que un día pille con alguien más chulo que él y le revienten.
Ojalá tengas razón
Yo he ido hace poco de Marsella a Barcelona en coche y se te cae el alma al suelo. Marsella y sus salidas están peor que las de Barcelona, porque es difícil caer más bajo, pero las de Barcelona no se quedan cortas (como las de buena parte de la Comunidad de Madrid por otro lado). También me sorprendió lo que comentas de la basura… Muchísima basura en los arcenes, no sé si más visible porque acababan de recortar maleza o qué. En cualquier caso, una imagen lamentable, y probablemente también peligrosa en caso de incendio.
En Madrid los delincuentes tienen la opción de evitar la multa limpiando graffitis.
Me parecería mejor la imposición de multa, y en todo caso reducir cuantía si lo limpian.
A mi me parecería mejor que subieran las multas porque es resulta obvio que son demasiado bajas. Y que no fuera limpiar el suyo y ya, sino tres meses limpiando grafitis por la ciudad, a ser posible en la autopista con el vientecito de los coches pasando a 120 km/h.
Pues yo lo prefiero. Así saben lo que cuesta quitar la mierda que hacen.
Lo de sólo pagar, se declaran insolventes y se van de rositas.
Si, sí, lo que yo digo es que aparte de limpiarlo, paguen multa. Solo que si limpian, la cuantía sería menos elevada.
Seamos honestos, la mayoría de niños/adultos rata con spray no tienen un horario ocupado, lo que les duele no es perder el tiempo, es que persigan su patrimonio.
Y a los que se pueda demostrar reincidencia por múltiples pintadas, que son la inmensa mayoría y no hay más que ver las carreteras, se le aplicara delito de daños con pena de prisión. Así se les acababa la tontería rápido a los niñatos estos.
“Los grafiteros han mejorado sus técnicas, se han profesionalizado mucho. Ya no solo recurren al palancazo (tirar del freno de emergencia) para inmovilizar los trenes y poder pintarlos, ahora también han conseguido unos planos internos de la red del suburbano, lo que les permite acceder a los túneles y moverse por ellos a su antojo”. Madrid lleva años intentando combatir la oleada de pintadas que, cada mes, grupos de jóvenes (y otros no tan chavales) garabatean en los trenes y convoyes de la región.
De perseguir estos delitos se encarga la Brigada Móvil de la Policía Nacional, compuesta por tres grupos operativos: uno dedicado al Metro, cuya sede se ubica en Nuevos Ministerios; otro al ferrocarril; y el último, que se encarga de los autobuses, con base en Méndez Álvaro. Su principal misión es prevenir e investigar las infracciones que se comenten en los distintos medios de transporte. Los 310 agentes que conforman esta brigada se enfrentan, la mayoría de veces, hurtos (casi un 90%) y robos con violencia, pero cada vez tienen más peso las actuaciones contra los grafiteros. Solo el año pasado vandalizaron cerca de 250 vagones de Metro y otros tantos de Cercanías.
“Van en grupos de hasta 20 integrantes. Normalmente, solo es uno el que se monta en el tren y, dentro del vagón, tira de la palanca para detenerlo. A veces, incluso, consiguen la llave y acceden a la cabina del maquinista que se encuentra vacía al final del convoy, pulsando desde ahí la seta para pararlo”, comienza explicando José Ángel Sánchez, inspector jefe de la Brigada Móvil de la Policía Nacional, que continúa: “Ellos calculan cuándo tardará en frenarse el tren (unos 100 metros) desde que tiran del palancazo. En ese punto, junto a las vías, está el resto de la banda, spray en mano, para comenzar el grafiti. Uno comienza haciendo la estructura, otros le tomarán el relevo coloreando su interior, otros graban y fotografían su hazaña (llegando a usar, incluso, drones para mejorar las tomas pese a que pueden estallar si se acercan a la catenaria)…”.
Las pintadas suelen durar entre seis y siete minutos, aunque, si los artistas no detectan presencia policial, las han llegado a alargar hasta los 12. Respecto al perfil de estos sujetos, la mayoría ronda los 20 años de edad, aunque los hay menores y también viejas glorias del spray que se resisten a abandonar la adrenalina de vandalizar y huir sin ser cazados. “Les atrae pintar en sitios donde está prohibido… el riesgo. Cuanto más extravagante, más fama les da en su comunidad”, cuenta Sánchez, agregando que “les hemos ido a detener a todas las partes de Madrid, desde las más humildes hasta las de mayor poder adquisitivo”.
Muchos de ellos forman parte del llamado interrail de los grafiteros, “algo bastante normal”, según Sánchez, en el que pintores madrileños van a garabatear a otras ciudades de España, incluso al extranjero, y otros vienen a la capital a hacer lo mismo.
“En Renfe, por ejemplo, aprovechan lugares entre una localidad y otra; en Metro, las zonas más calientes son las cocheras. Y acuden o a primerísima hora o ya por la noche”, detalla el inspector jefe de esta Brigada Móvil, haciendo hincapié en que estos delincuentes conocen bien las rejillas y las salidas de emergencia por las que pueden adentrarse hacia sus objetivos.
Además de sus sprays de colores, que dependiendo de la calidad pueden valer hasta 100 euros, muchos van con radiales y cizallas para forzar cerraduras y candados. Contenido que no dudan en subir a sus redes sociales para fardar ante sus seguidores. “Cuando salta la alarma, nos personamos lo más rápido posible. A algunos sí les hemos pillado in fraganti, pero normalmente saben del tiempo que disponen para pintar. También tienen chavales encargados de dar la voz de alarma…”, valora Sánchez, recordando la vez que tiraron un bote de pintura a la cabeza de un vigilante de seguridad que intentaba frenar su huida.
“No tenemos constancia de que haya habido pasajeros heridos, pero es inevitable que les genera es un gran trastorno ya que pueden estar parados bastante tiempo, lo que les hace llegar tarde al trabajo, pruebas médicas, a la universidad”, dice el inspector, para deslizar que están intentando imputar todo lo posible a estas bandas. “Por organización criminal, por desórdenes públicos y por allanamiento [cuando acceden a las cocheras]… Hasta hemos solicitado órdenes de alejamiento para que los infractores no puedan entrar al Metro, de las que ya les han concedido cinco”, expone, haciendo el símil de que “si te retiran el carné de conducir y sigues cogiendo el coche… Esto es igual. Si a ti te lo prohíben y además lo haces, serás detenido porque estás quebrantando una medida cautelar. Y sería un delito más que se te imputa”.
Cuenta los agentes que los grafiteros suelen eludir las penas de prisión y son castigados cada vez más con multas. “Lo que más le duele es que les toquen el bolsillo. Hace poco se ha multado a uno de ellos con 20.000 euros y los ha tenido que pagar y es lo que más les hace pupa”, explica uno de los policías del grupo de investigación del metro.
Sea como fuere, esta lucha sigue siendo muy enrevesada, según los responsables de esta Brigada, ya que “es muy complicado acreditar la autoría de estas personas”: “Van encapuchados, con guantes, saltan los tornos y no validan su billete… Por ello, tenemos jóvenes que han sido detenidos en múltiples ocasiones”.
“Los progenitores se sorprenden cuando nos ven en su casa para detener a sus hijos, pero un padre tiene de tonto lo que se quiera hacer. La primera detención sí les puede pillar a contrapié, pero tampoco tanto. Suelen saber de qué pie cojean sus niños”, afirma Sánchez, para acabar concluyendo: “Por suerte, cuando pintan un vagón de Metro, este se retira automáticamente para ser limpiado (algo que cuesta, al año, millón y medio de euros), privándoles de que se exhiban sus firmas… Algo que no sucede con los Cercanías”.

