El Madrid no construido

Las “frikadas” y proyectos ilusionantes que se comparten y crean en el foro, son la hoja de ruta y los planes a largo plazo de otras ciudades.

Creo que las comparaciones con Barcelona son especialmente hirientes porque es una urbe con un urbanismo y una manera de proceder en ese tema ejemplar, referencia internacional. En otras muchas cosas no, claro. En sus momentos más bajos, con pleno Procés y con una alcaldesa “de perfil bajo” ahí se hicieron las Superilles. Una transformación urbana de la mayor parte del Ensanche. Nosotros no hemos tenido un proyecto con tanto impacto desde Madrid Rio, siendo el doble de grandes y viviendo un buen momento.

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Yo creo que Madrid no tuvo, lamentablemente, desde el principio una visión de crear ciudad. La historia no ha ayudado, obviamente, pero no se hicieron grandes proyectos megalómanos de visión de Estado o de Imperio. En la época de los Austrias se hicieron más proyectos faraónicos fuera de Madrid (El Escorial, Palacio de El Pardo) que no en el propio Madrid. Luego hay que sumar acontecimientos que entorpecían la marcha de desarrollo urbano y arquitectónico como capital para la ciudad, como el hecho que entre 1601 y 1606 la capitalidad pasó a Valladolid. Más tarde, en el siglo XVIII vino Carlos III, apodado por la historia como el mejor alcalde de Madrid; por ahora. Él fue el 1er monarca en adecentar, sanear y embellecer Madrid (las fuentes de de Cibeles, y Neptuno, el Museo del Prado, La Puerta de Alcalá, el observatorio Astronómico, el Jardín Botánico, el Hospital San Carlos, hoy Mº Reina Sofía, el Palacio de La Aduana…) Todo eso estuvo muy bien, pero claro ya veníamos de un páramo en cuanto a megalomanía arquitectónica es decir en un retraso importante comparado con las capitales europeas. Luego con los Borbones sí es cierto que se intentó corregir esa anomalía con la construcción de edificios públicos emblemáticos: La Biblioteca Nacional, El Congreso, el Palacio Real, La Real Academia de La Lengua, el ensanche del barrio de Salamanca etc… Otro elemento negativo para el patrimonio fueron las desamortizaciones, las guerras y la ausencia de una revolución burguesa-liberal como sí sucedió en Austria, Francia o Inglaterra que como consecuencia derivó en el urbanismo y en una arquitectura más monumental fruto de una clase social adinerada en auge y una economía más solvente. Si a eso añadimos, ya en el siglo XX, la especulación (1940-1975) y la consecuente destrucción del patrimonio…Justamente bello…da como resultado una pérdida de arquitectura buena en una ciudad que no iba sobrada de iconos e hitos arquitectónicos. A pesar de este mar de desgracias, sí hubo y se han hecho ejes urbanos y edificios interesantes e icónicos: CTBA, Castellana 81, Azca, Torres Blancas, la construcción de La Gran Vía, la Plaza España, la calle Alcalá, el salón del Prado…Ahora bien, queda mucho por hacer.

La historia de Madrid es la de una ciudad que se ha hecho a trompicones, con lapsus interrumpidos el en tiempo, falta de capital que financiara proyectos, fruto de un país pobre también carente de recursos. Precisamente por eso creo CRUCIAL: construir rascacielos “ de calidad”, y de arquitectura creativa y rompedora en la zona norte de La Castellana (bienvenido Mister Madrid Nuevo Norte) y los nuevos barrios, Y recuperar patrimonio desaparecido como forma de sumar iconos arquitectónicos, potenciar la identidad e imagen de marca de la ciudad.

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Que conste que no digo esto con ningún sentido de crítica, sino como forma de plasmar cronológicamente la historia para entender de donde venimos y porqué estamos en esta situación. Y me da mucha rabia, no os podéis imaginar que esto haya sido así, pero bueno, es la realidad, y tampoco sería sensato esconderla. Sin embargo, a pesar de todos estos males descritos, yo tengo una visión optimista, creo que se pueden hacer cosas interesantes. La reforma de La Gran Vía y de la Plaza España con Bailén, la recuperación de las farolas de Alcalá y Sol, las peatonalizaciones recientes de estos últimos años, y las que se están haciendo ahora están marcando un nuevo viraje en la política de urbanismo y tratamiento del paisaje. Motivo por le cual vale la pena ser optimista. Somos testigos únicos de un cambio incipiente aún sí, pero cambio de mentalidad acerca del paisaje y el tratamiento que se le da al urbanismo y eso es muy importante. Por último, jamás me cansaré de reivindicar la recuperación de patrimonio perdido, puesto que Madrid tiene ahí un gran potencial para recuperar belleza, identidad y monumentaldiad perdida.

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Bueno tú me has llamado de todo (incluyendo “chalado“) y has pedido mi baneo.

Yo te digo que toda la información que tienes sobre la CAM la tienes de segunda mano, mientras que yo vivo aquí :person_shrugging:

Me sabe mal que te sientas así @toninowilde Yo no tengo nada personal en contra del patrimonio moderno, sino de aquéllos casos que se construyeron edificios modernos destruyendo edificios eclécticos bellos por mera especulación. El Centro Gallego libre de aires acondicionados y en otro lugar…Tipo la Plaza de Lima, hasta incluso podría gustarme. El problema no es el edificio en sí, a mi modo de ver, sino su ubicación.

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Madrid hizo exactamente lo que podía hacer dadas las condiciones materiales concretas del imperio.

Pensar otra cosa es antimaterialista.

Estás comparando a Madrid con capitales de imperios posteriores industrializados, que son incomparables.

El siglo XIX no es comparable al siglo XVIII.

Hasta la industrialización las condiciones de distintas capitales solo se distinguían por el número de personas que aglomeraban.

Sevilla era grande y monumental porque tenía el Guadalquivir y servía de puerto con América, y eso es así fuese capital o no.

Que Madrid no fuese Sevilla no era culpa de Madrid, sino de su ubicación.

Madrid no es París porque se industrializó más tarde por su situación periférica en el comercio europeo y sus condiciones sociológicas, por eso los edificios monumentales tardaron mucho más en aparecer en Madrid, y algo menos en Barcelona, por haberse industrializado algo antes por estar menos periférica y tener puerto.

Las condiciones materiales lo explican todo.

Es imposible que Madrid hubiese tenido los monumentos decimonónicos de París o Londres, como ahora es astronómico replicarlos por no tener a canteros y artesanos trabajando en condiciones de miseria.

Lo único distinto que podría haber pasado en Madrid es que Felipe II hubiese construido en ella el monasterio del Escorial, pero entonces no sería Felipe II, y eso nos habría privado del Palacio Real, ya que ningún rey habría tenido necesidad de construirse otro palacio, solo redecorarlo al gusto de la época.

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Eso es fundamental. La gente opina que Madrid es una capital “mediocre” para el Imperio que fue. Pero es que ese Imperio comienza en el siglo XV y termina a finales del XVIII, justo antes de la industrialización y tras pasar un siglo y medio de decadencia.

Sin embargo hay que reconocer que su arquitectura refleja bastante cuando Madrid comenzó a destacar. Pero eso no es algo raro. A Viena le quitas su magnífica catedral gótica y el 3/4 partes de la ciudad es barroca y neoclásica. Berlín por circunstancias de la guerra queda muy poco y el Paris actual no tiene más de 200 años…

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Y no habiendo sido nunca un imperio extractivista en el sentido capitalista de los imperios posteriores, porque ese concepto no se manejaba aún.

Ciudad de México era una gran ciudad por las condiciones materiales de la meseta neohispana, no por la gestión de ningún gobernante que planificase donde debía estar la gente ni los recursos.

Si la capital de ese imperio hubiese sido Sevilla habría sido una capital más pintona, pero lo sería por ser Sevilla, no por la gestión del imperio ni de la capital.

El Palacio Real es todo lo que ese imperio con sus condiciones dadas podía hacer por la capital, y bastante fue.

Todas las reclamaciones de monumentalidad las tenemos que hacer de Alfonso XII en adelante, que es cuando empezaron a darse las condiciones materiales.

Y desde entonces el desempeño ha sido razonablemente bueno.

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Dato de color, en 1860 en España había el mismo número de bachilleres que en Francia licenciados, unos ocho mil.

Y eso no fue culpa de Madrid, sino de las condiciones materiales de la sociedad española.

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@UrbiEtOrbe tu mismo estás dándome la razón con esos argumentos.

Nadie culpa a Madrid, se constatan hechos.

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Tenemos el impresionante Monasterio de El Escorial.

Pero se puede decir que no está en Madrid…

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Da idual donde vivamos tú o yo, cualquiera que no trabaje para la CAM tiene info de segunda mano porque yo me informo por los mismos medios por los que tú te informas.

Otra cosa aparte, me encanta cómo a algunos os escuece que alguien que no vive en la CAM puede opinar y según vosotros no (pero luego vosotros no os ahorrais opinar sobre donde yo vivo; u hoy mismo, tú @calvo has intentado trolearme inventandote vosas sobre mi vida pruvada en un intento desesperado de que entrara al trapo). :face_blowing_a_kiss:

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Tampoco hay que olvidar que antes de la llegada de Carlos III se levantaron edificios que a pesar de no tener la calidad de los romanos, no eran tan distintos a los que te podías encontrar en ciudades europeas. Muchos de esos edificios, construidos en países que no habían tenido un pasado especialmente glorioso, en el XIX sufrieron importantes modificaciones para darles un aspecto más rico, añadiendo adornos asociados a momentos del pasado que consideraban relevantes. Todos tenemos en la cabeza las catedrales de Milán o de Barcelona, pero fue una operación que se repitió no solo en edificios religiosos. En cambio, en Madrid, como en el XIX el barroco exuberante de finales del XVII y principios del XVIII estaba asociado al mal gusto, se tiraron palacios e iglesias de ese estilo porque no se les daba valor. Y en general lo mejor estaba en su interior y de eso no hay fotos ni siquiera grabados o cuadros. Y luego estuvo la reivindicación de lo nacional. Cada país apostaba por un estilo, el que creían que mejor les representaba. En Francia se tiraron elementos renacentistas y barrocos de construcciones cuya fábrica inicial era medieval, porque querían que luciesen en su esencia románica o gótica. En Madrid la recuperación en la segunda mitad del XIX, se centró en el neo mudejar, un estilo que se quiso contraponer a las florituras barrocas. Y claro, chocaba con el momento en el que Madrid desarrolló, quizás, su estilo más personal, el de Churriguera y Ribera.
En general todo lo hecho por el binomio Marqués de Vadillo (el mejor alcalde que ha tenido Madrid) y Pedro de Ribera, ha sido deformado o destruido. Por ejemplo, la imagen que podría dar el Cuartel del Conde Duque, no tiene nada que ver con la que luce ahora. Además de los cuerpos de esquina desaparecidos en el XIX que le restaban la acusada horizontalidad que padece ahora, su fachada estaba decorada con pilastras fingidas y los vanos estaban ornamentados. Parecía un palacio, no lo que ahora quiere parecer, que no es ni siquiera la de un edificio industrial, como quería dar entender el arquitecto que perpetró la “rehabilitación” y de cuyo nombre no quiero acordarme. O San José, que ahora muestra una fachada extraña y un interior oscuro, ajeno a los cánones clásicos.

Si Madrid consiguió acaparar la mejor colección de arte anterior a la era de los saqueos, fue porque era una ciudad rica. No solo compraba el rey, también los nobles y la Iglesia. Y lo fue en el XVII, pero también en el XVIII. Que aquí viniesen a trabajar Mengs o Tiepolo, los artistas más considerados en su momento, fue por algo. Y antes, con Carlos II, también vino Luca Giordano, que también era el más cotizado de finales del XVII. Evidentemente estos genios o Farinelli, nunca hubiesen recorrido cientos de kilómetros de carreteras incómodas para acabar en un poblachón manchego.

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Creo que no, porque tú te quejas de que no haya sido de otra forma, y eso es imposible, por lo que es injusto quejarse.

No, Madrid no debería haber jugado en otra liga.

Además de ser condiciones similares a otras muchas capitales de las que no leído nunca lamentarse.

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Yo veo unos análisis de trazo muy grueso, no sólo ignorando datos históricos de población ofrecidos en el hilo, sino con una visión miope del desarrollo de las grandes ciudades. Buenos Aires no fue la capital de un imperio, sino “sólo” la de uno de los países más ricos del mundo a principios del siglo XX. Roma es una ciudad monumental que no ha sido sede de ningún imperio moderno, mientras que Milán ha sido una ciudad muy rica desde hace cientos de años y no me parece sustancialmente diferente a Madrid en cuanto a lo que estamos valorando. París no llegó a ser lo que es solamente como sede de un imperio, sino como el lugar de refugio de las clases altas europeas del siglo XIX

Hablar de la mala movilidad de Madrid en comparación con las de Londres y París roza lo risible, casi tanto como decir que Madrid se ha construido a pegotes, al contrario que Londres, cuyo desarrollo ordenado es fácilmente apreciable al ver un plano de la ciudad

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Trazo muy grueso me parece comparar a la Argentina de finales del XIX y principios del XX con el imperio español, el 4° por extensión de la historia de la humanidad.

El mito de la Argentina potencia está ya muy desacreditado.

La misma Buenos Aires hoy, en un país que, según el presidente de su principal socio actual, Donald Trump, está luchando por sobrevivir, tiene en marcha proyectos y actuaciones más ambiciosas que la capital de la España que va como una locomotora.

Lo cual no es difícil, dicho sea de paso.

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Y yo he dicho que comparar el desarrollo de las grandes ciudades de una manera tan gruesa no tiene sentido

Buenos Aires era una ciudad muy rica hace un siglo y eso es evidente en su arquitectura. Por otro lado, el imperio no siempre favoreció la economía peninsular española, como es bien sabido

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Yo lo único que he dicho que tengo la sensación que una ciudad como Buenos Aires tiene edificios con más empaque que la capital de uno de los imperios más importantes de la historia.

Argentina no ha sido un imperio nunca, ni cerca de serlo. Su etapa de esplendor es de hecho relativamente corta.

No comparo etapas, comparo ciudades.

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Bueno, se podría considerar su expansión decimonónica como imperial. Desde luego los patagónicos lo sufrieron como tal.

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