Me da la impresión de que a algunos le sobra el dinero y se pueden permitir comprar uno o más pisos donde y cuando quieran.
Sin embargo, como todos sabemos, eso no es así, la mayoría de los mortales en España se compra la vivienda cuando y donde pueden.
No conozco en España ninguna promoción de viviendas ya terminanadas que se puedan visitar, todas se venden sobreplanos, eso debe ser porque pertenezco a la clase baja de este país, otros más privilegiados quizás hayan hecho otra experiencia.
Al margen de la arrogancia que muestran algunos que van de sobrados, existe una ley de protección de los usuarios y consumidores que establece que la información que se le facilita al los consumidores y usuarios en el artículo 14 del Estatuto de Protección al Consumidor, determina que “Toda información que se dé al consumidor acerca de los componentes y propiedades de los bienes y servicios que se ofrezcan al público deberá ser veraz y suficiente".
El hecho de que las constructoras sean intocables en este país y que, a diferencia de los pequeños comercios, ninguna constructora o promotora se sometan a un arbitraje, solo demuestra una cosa: En España no ha cambiado nada en los últimos 80 años en materia de protección a los compradores de un bien básico como es la vivienda, las estafas se siguen produciendo como cuando operaba Jesús Gil y van cluidas en el precio.
¿Hemos de seguir aceptándolo como algo normal o deberíamos pensar que, a estas alturas, ya no podemos seguir aceptando que los ayuntamientos se desentiendan, rija la ley de la selva, los niños no tengan escuelas durante años, los enfermos se queden desatendido, los trabajadores no dispongan de un medio de un transporte público y se las vean y se las desean para poder ir a trabajar porque algunos no tienen suficiente dinero para comprarse un coche nuevo y el viejo, aunque cumpla la norma de emisiónes, ya no lo puedan utilizar porque no obtiene una etiqueta medioambiental?
Y todo ello porque a los políticos que gobiernan el Ayuntamientos de Madrid -como llegaron a comentar hace tres años-, la existencia de El Cañaveral les habia cogido por sorpresa.
No sabían ni que existía El Cañaveral, simplemente se lo habían confiado a las constructoras para que hicieran lo que quisieran.
Los miembros del Ayuntamiento que forman parte de la JdC ni se les conoce ni informan de nada, deben tener una vida placentera y feliz en las juntas.
En el fondo, los vecinos somos víctimas de esos políticos que dicen que hay que destruir al Estado (lo público) porque el mercado lo regula todo y así nos va.
A mi juicio, el vídeo y el artículo de prensa se han quedado cortos pero, a diferencia de lo visto y leído hasta la fecha, es uno de los mejores artículos y videos que he leído y visto porque, lo único que hemos conocido hasta ahora, ha sido publicidad engaño encubierta en artículos supuestos proyectos que tienen como objetivo crear una realidad virtual inexistente muy lejos de la realidad que vive el barrio.
Por eso, y con más motivo, me sorprende que los artículos publicitarios que aparecen a diario en los medios no sean objeto de análisis crítico pero, en cuanto se publica uno crítico con mayor o menor acierto, que expone la realidad que viven los vecinos de El Cañaveral, se critique hasta el más mínimo detalle de lo que expresa el o la vecina.
Sphera | El Cañaveral: pioneros del sureste - El Salto - Madrid