Una buena pregunta que no tiene fácil respuesta.
Si tienes acceso, te recomiendo que leas este artículo de El Pais:
[https://elpais.com/diario/2007/10/22/economia/1193004007_850215.html#?prm=copy_link](https://Bonos basura’ y ‘subprime’)
Salvo la modificación del plan parcial del Cañaveral que no comparto, no son los planes de desarrollo del Suroeste en sí mismo los que me preocupan sino el momento historico tan desafortunado en el que nos va a coger porque no se trata de querer -a mi me hubiera gustado ser astronauta- sino de poder.
Las crisis económicas son tan viejas como la propia existencia de las primeras comunidades-estado que se constituyeron en cualquier parte del mundo 10.000 años a. C. , muy a menudo precedidas de epidemias o pandemias.
Finalizada la II Guerra mundial entramos en Europa en un periodo de paz relativo en el que los conflictos “en Europa” se solucionaban en las mesas de negociación y en el que cada país asumió el papel que los países economicamente más poderosos le asignaron.
Con el ingreso de nuestro país en CE, España asumió el papel que le fue asignado y ésta llevó a cabo una reconversión que conllevó la desaparición de su industrial productiva para asumir el papel de una economía de servicios o, dicho en plata, en el parque de atracciones para el resto de los europeos, lo que la hace depender completamente del exterior y para más INRI, la obligaron despues a reformar el artículo 135 de la constitución que la deja prácticamente inoperante sin ningún mecanismo para cambiar de rumbo, dándole prioridad al pago de la deuda sobre sus propias necesidades.
Hemos tenido la mala fortuna de que cuando todo parecía que iba a ir sobre ruedas, como precede a los grandes acontecimientos, nos tocó una pandemia y cuando creíamos que habíamos aprendido ya todo y que ahora sí, por fin íbamos a remontar, se produce una guerrera en Europa que, aunque oficialmente aparece como una simple invasión de Rusa a Ucrania, la realidad es que más de 30 países de la OTAN, están directamente implicados en la guerra con Rusia aunque el campo de batalla se limite al territorio ucraniano y ruso.
EE.UU. impuso sanciones a Rusia con vistas a dar salida a su material bélico y gasístico y obligó a la UE a imponer tantas sanciones que ya han debido de perder la cuenta, haciéndose ella misma un harakiri al más puro estilo de un valiente samurái.
¿Cuál está siendo el resultado? EE.UU. ha incrementado la venta de armamento, ha obligado a los países de OTAN a elevar su gasto militar por encima del 2% del PIB, ha dado salida a su gas y, quizás, para evitar que salgan los trapos sucios de los negocios de su presidente y los de su hijo en Ucrania, mantiene la tensión para derivar la atención hacia otro lado pese al brutal endeudamiento en el que está incurriendo.
Por contra, Europa no solo no ha sabido jugar sus cartas, sino que se ha tirado a los pies de EE.UU. y se ha practicado un doble harakiri: por un lado está comprando gas de EE.UU. y, por otro de Rusia a través de terceros países gas y petróleo a un 30% más caro, lo que está llevando a Alemania y, en general, al resto de países de la UE hacia una recesión que va acompañada de una inflación, no tanto por el exceso de dinero circulante sino por el encarecimiento de la energía, que al ser más cara, hace que se encarezcan el resto de productos.
Pero además de lo anterior, la misma UE se ha autoasignado el futuro papel en el tablero internacional tanto en el campo militar como en el de la economía, emprendiendo hacia la irrelevancia.
A Rusia las sanciones no le han afectado lo más mínimo porque ha tenido unos ingresos superiores a los de la época previa a la guerra y ha emprendido, junto a China, que ya ha reemplazado a EE.UU. de la primera economía mundial, junto a los países más poblados del mundo hacia una nuevo horizonte englobada dentro de los países BRICS, a los que comienzan a sumarse países de Latinoamérica, perdiendo también España una posición privilegiada por no haber sabido situarse y jugar sus cartas a favor de este país.
En resumen: si se confirman las afirmaciones de los economistas norteamericanos, para el 2026, habrán transcurrido 20 años desde que la crisis de provocada por la estafa de las subprime con numeros ingredientes indican que se avecina una tormenta perfecta en la que los Mileis de la UE querrán imponer de nuevo una política de austeridad para que los buitres recojan de nuevo sus beneficios.
Lo mismo que ocurrió con la crisis de 1978, la subida de los intereses no surtieron efecto para bajar la inflación.
Como me imagino que no estás suscrito a el País, te pongo algunos pantallazos del artículo mencionado que no tiene ningún desperdicio:
"¿Qué pasó para tan brutal descalabro?
Los economistas reflejan una suma de circunstancias poco convincente: el enorme déficit, el agotamiento de la economía, la subida de tipos, el sistema informático de la Bolsa, etcétera, pero todos ellos estaban presentes antes del 19 de octubre sin que ocurriese nada. El sabio Galbraith (Breve historia de la euforia financiera, editorial Ariel) añade otro elemento: la gigantesca especulación. En 1987 los mercados aclamaban la era Reagan, con su revolución conservadora.
El apalancamiento regresó en forma de absorciones de empresas y de compras de participaciones apalancadas; las elevadas deudas permitieron acceder a la propiedad y al control de multitud de empresas. Se cumplía el requisito de un nuevo instrumento financiero que se consideraba una asombrosa novedad: los bonos de alto riesgo que rendían una elevada tasa de interés, y que la sabiduría popular bautizó luego con el calificativo con que se han quedado: los bonos basura. Personas y razones sociales, como Dennis Levine, Ivan Boesky, Michael Milken o Drexel Burnham Lambert…, quedaron asociados a la historia de lo peor de los bonos basura."
"Veinte años después, los bonos basura han sido sustituidos por las hipotecas de alto riesgo sin garantías suficientes (subprime). “Como hace dos décadas, el epicentro de la crisis ha sido EE UU y la capacidad de contagio, es más vertiginosa hoy que ayer. Ahora, los bancos centrales han actuado de forma coordinada inyectando mucha liquidez en el sistema.”
Dentro de tres años, “…lo ocurrido se olvida hasta que 20 años después los incautos vuelven a picar. Los desastres se postergan con extrema rapidez”.
Eso es, la suma de diferentes factores activaron de nuevo el ciclo que nos llevó a la ultima crisis y por eso me pare oportuno advertir a resto de mis conciudadanos de la tormenta que se avecina encontra de aquellos que serían capaces de venderle al Papa una cama de matrimonio.