Incluso en mis fantasías de adecentamiento me veo obligado a eliminar cosas porque no hay retina que las resista.
No sé si menos es más, pero si lo más es pésimo, normal que con menos esté mejor.
Incluso en mis fantasías de adecentamiento me veo obligado a eliminar cosas porque no hay retina que las resista.
No sé si menos es más, pero si lo más es pésimo, normal que con menos esté mejor.
Por eso fantaseo con construir el edificio esquinero con Mayor, porque así se taparía la mezcla de materiales a pie de calle.
La pizarra es correcta, pero yo la cambiaría por plomo sin dudar, para que la postal con el palacio fuese menos estridente.
Y por si hubiera suerte y al cambiar el revestimiento de los chapiteles éstos cambiasen de forma.
Además de que el plomo o el zinc se e puede ver en muchas iglesias asociadas a la realeza:
Yo no veo correcta la pizarra, por lo que tú dices, no dialoga con el Real, se da de bruces.
Te había entendido que la pizarra es salvable.
Entonces opinamos lo mismo.
No, quiero decir que es lo único que se puede eliminar de los materiales sin necesidad de tirar todo el edificio.
Vale, entonces la palabra que estabas buscando es subsanable.
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Madre mía, es que no hay cambios suficientes que la hagan una catedral estéticamente potable.
Directamente no hay nada que me guste de este edificio. Se que es imposible, y me entristece, pero yo la echaría abajo y empezaría de cero.
En que momento del proceso partes de un diseño y materiales completamente condicionados a subordinarse al Palacio, y por el camino cambias materiales y diseño de modo que te queda un engendro? Nunca llegaré a entender cómo llegamos a este punto.
Se llama Chueca-Goitia y sus venazos estéticos.
Dijo que puso el artesonado de hormigón con decoración de Zimbawe porque las bóvedas nervadas «eran aburridas».
En realidad era una mentira piadosa para no decir que eran más caras.
Y ese es el problema, que Chueca era la antítesis de Gaudí, en lugar de proyectar lo mejor y ya se irá haciendo, su objetivo era acabarla a toda costa, y si se tenía que recortar coste se recortaba.
Cuando proyectó la cúpula el ministro socialista le dijo que podría haber pedido más dinero, que el gobierno lo habría dado.
A veces me puede el odio ante el forúnculo de catedral que tenemos
Es un edificio mal compuesto, la estructura gramatical es incorrecta, pero también falla el léxico. El problema se agravó con el tiempo, con toda la morralla que le pusieron después, colocaron tildes y signos de puntuación donde no debían. El resultado es una tremenda cacofonía.
Viendo otra vez las imágenes de los noventa, me reitero en que lo que hay que hacer es quitar, nada más. A pesar de que el edificio es muy malo, ya forma parte de la ciudad y bueno, cumple su función. Y dentro, solo dejaría las piezas anteriores al siglo XX, todo lo demás lo cedería a colegios concertados, seminarios y misiones en el extranjero, si aún quedan. Y hablaría con Ignacio Vicens, Sean Scully, Esteban Fernández-Cobián… para ver qué se puede hacer en los interiores.
Compro quitarlo todo con la concesión de poner plomo en cubiertas y la balaustrada de cornisa.
Y sin olvidarnos de quitar verjas también.
Dejando de lado que la Dictadura se desentendió rápidamente del proyecto y no lo dotó con los recursos adecuados, yo lo achaco a que Chueca Goitia, además de ser mal arquitecto era un veleta, tenía un pésimo gusto, se creía una autoridad en la historia de la arquitectura y además bastante ego. Todo junto. El proyecto fue cambiando porque él iba mirando lo que hacían sus compañeros de generación y el proyecto, que empezó siendo una copia literal al lenguaje del XVIII, se “modernizó” empleando elementos propios de la arquitectura del poder característicos de la arquitectura de los años treinta, que se podían ver tanto en Washington, en Londres o en Roma y Berlín y que son recuperados en los cuarenta y cincuenta por arquitectos como Fisac.
Y al final, en los ochenta, Chueca cree que el paraguas del posmodernismo, que nunca entendió, le habilita para asaltar la historia de la arquitectura como si de un bazar chino se tratase. Iba recogiendo elementos caprichosamente, sin ninguna coherencia. Y de ahí viene la cúpula o la espadaña, entre otras muchas cosas.
Y con todo, no hay que olvidar que si todavía podemos entrar a San Cayetano se lo debemos a Chueca y que en tiempos donde no se valoraba la conservación del patrimonio él, a su modo, tuvo claro que había que cuidar el pasado.
Cuidar el pasado como en Tarazona o en Palencia…
Últimamente no estoy del todo convencido con está afirmación, ya que veo esa Almudena desnuda y sigo viendo los mismos fallos en sus proporciones, las torres “espárrago” y sus chapiteles de iglesia del pueblo de mi abuela cantan igual con y sin adornos, al igual que la ilógica cúpula “beaux art”.
Creo que el fallo no son los adornos per se, sino unos adornos de tan nefasta calidad y tan incoherentes en su estilo, la catedral minimalista se ve pobre e inacabada, aunque hay cosas que quitaba ayer, como la espadaña y los nefastos ángeles.
El tema de la decoración, lo tallado y la escultura es fácilmente solucionable, aunque dudo que se haga, pero las proporciones o los elementos que forman parte de su arquitectura, es irreversible.
O la Casa de las Siete Chimeneas. Tenía un gusto deplorable y muy poco respeto a la arquitectura original, él era más de cómo deberían haber sido las construcciones del pasado, por supuesto, según su criterio. Pero en unos tiempos en los que no se levantaba ninguna voz cuando se proponía demoler cuarteles, palacetes o iglesias, hay que reconocer que él sí que se posicionaba a favor de la conservación del patrimonio, aunque fuese “retocándolo”. Eso le hizo ganar muchos enteros cuando llegó la democracia y creo que por eso, entre otras cosas, le dieron tanta bola.
Y una manita de pintura o tratamiento a la piedra amarilla de la catedral para blanquear y uniformizar todo a la restauración de la piedra del Capitolio de los EEUU?
Por si alguien quiere ver más fotos de lo de EEUU
No sé yo qué tal quedaría, sobre todo al encuentro con la cripta que se vería más evidente
En teoría pintar piedra es un crimen.
La mayoría de los que vemos pintado en edificios clásicos es estuco o es falsa piedra, como en el Palace, por ejemplo.