Trenes que no caben en túneles, accidentes con 46 muertos por mal mantenimiento, corredores de mercancías que no permiten mercancías… pero aquí no dimite nadie.
En 2024 se supo que infraestructuras como la variante de Loja no se habían diseñado con la inclinación adecuada para el paso de mercancías a pesar de formar parte de un eje, el Corredor Mediterráneo, que debe compatibilizar el traslado de pasajeros con la circulación de convoyes de productos. El Gobierno, como contó en ese momento este periódico, barajaba entonces la posibilidad de fomentar el uso de dobles cabezas tractoras para facilitar las circulaciones por los tramos afectados. Sin embargo, esta fórmula implicaría un alto coste para las empresas, lo que obligaría al Ejecutivo a subvencionar la operación y podría desincentivar su empleo si surge cualquier problema.