Hace un par de años en la Gran Vía a las dos o tres de la mañana veías durmiendo a unas diez personas. Ahora hay días que ves el triple. Y en los aledaños, lo mismo.
Dormir en la calle es muy duro y la gente hace los apaños que puede
La situación está degenerando, es compleja y no hay soluciones fáciles, pero la sensación que tengo es que ahora mismo no se está haciendo nada para resolverla. Como con casi todo lo que pasa en la ciudad.
