Respecto al tamaño del palacio, creo que es necesario examinar su historia y la lucha entre dos conceptos para el Palacio: el de ciudad palatina integrada en la ciudad y el de palacio bloque aislado del resto de la ciudad.
Cuando Felipe V ordena a Sacchetti la construcción del Palacio en el terreno del antiguo alcázar, este tiene que comprimir el enorme proyecto de palacio horizontal de Juvarra en un palacio vertical y además proyecta alrededor del Palacio una verdadera ciudad palatina para acoger un teatro, caballerizas, a real biblioteca, etc.
No obstante, Fernando VI acabará desestimando estos proyectos pero sí que aceota un proyecto de construir dos pabellones unidos al palacio y que delimitarian la plaza de la armería.
Esto cambia con la llegada de nuestro Carlos III a trono de España. Este favorece la idea de Palacio bloque, es decir un Palacio concentrado en un solo edificio gigante y que existiera de manera autónoma con respecto a la ciudad. Es por eso que encarga a Sabatini la ampliación que aquí ya se ha comentado y de la que solo se acabó el ala de san Gil y se sentaron los cimientos para la expansión por el espacio que hoy ocupa el parking de patrimonio nacional.
También es cierto que Carlos III cuando llegó le pareció pequeño, en especial la capilla (algo llamativo para el que era el palacio de Su Católica Majestad el rey de España) y también de hecho porque no podía alojar en la planta noble a todos sus hijos (tenía muchos). Lo de que le pareciera pequeño también hay que entenderlo en su contexto, evidentemente ahora nos parece enorme y es un Palacio que se mide con los más majestuosos de Europa, pero en el siglo XVIII para lo que era la monarquía española, es decir, un imperio en dos hemisferios y que tenía sus dominios repartidos por los 5 continentes, resultaba pequeño si tenemos en cuenta que el palacio del pequeño reino de Nápoles era más o menos del mismo tamaño.
Lamentablemente, al final uno tiene la sensación de que el Palacio Real de Madrid son los restos, magníficos de cualquier modo, de una serie de proyectos que aunque se empezaron nunca se llegaron a completar del todo.
De modo que hoy el Palacio no es más grande por dos razones. Primero, el gusto de los reyes, que cambiaron la idea de palacio de Sacchetti. Y segundo, por la desidia, probablemente debido al carácter itinerante de la corte española, que acababa pasando más tiempo casi en Aranjuez que en Madrid, y a que el dinero se prefería invertir en otros proyectos antes que en terminar el proyecto de Sabatini y Carlos III.
