En cambio, Egipto, un país con inseguridad alimentaria e hídrica muy severas, construye esta sede del poder.
Que en la cabeza de los líderes egipcios debieron aparecer pensamientos del tipo “vana a alucinar los extranjeros”, “nos vamos a hacer respetar”.
Creo que el europeo, japonés, surcoreano, incluso chino y estadounidense promedio, ya no interpreta este tipo de proyectos como una demostración de poder real, aunque sea inconscientemente.