Museo Thyssen Bornemisza | Madrid

Ganas de escribir la “Grandeur”… un poco patético.

Cierto, ahora tenemos que conformarnos con acomplejados “descolonizadores” que son capaces de devolver el tesoro de los Quimbaya para mayor gloria de sus palmeros hispanófobos.

La degradación política se extiende a todos los ámbitos de forma exponencial e imparable.

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Por sus obras los conoceréis. Cuando eso ocurra, si ocurre, me lo cuentas.

Yo creo que España lleva sin cuidarse de su Grandeur un largo rato… No desde Aznar precisamente…

Estoy odiando la palabra Grandeur a más no poder. Si algo bueno tiene España es la no autocomplacencia y que no somos demasiado orgullosos, y eso creo que es buenísimo para el crecimiento de un país y de una sociedad. Eso que llamáis Grandeur y que para mi es una forma de adjetivar muy hortera, creo que está más ligado a tener trenes de alta velocidad funcionando y conectando el país que a tener una Expo de Zaragoza con pabellones echando fuegos artificiales que luego se quedan vacíos.

Grandeur tal y como lo entendéis, para mí sería haber hecho un Museo Nacional como la Galería y de la nada tener un museo orbitando en el panorama internacional. Grandeur es estar negociando la Colección de Pérez Simón cuando pareciera imposible su salida de México.

Volviendo al Thyssen:

No cabe ninguna duda que esa colección está en España gracias a Carmen Cervera. A pesar de ser una mujer difícil, hay que reconocerle que sin ella esta colección habría pasado de largo de España. Y todo lo que está trayendo en forma familiar: la TBA21 de Francesca es el futuro de este museo. Y esa colección que está formando Borja y que parece que lo hace para ponerla al servicio del Museo también es una sorpresa.

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La “grandeur” se utilizó entre comillas.

Supongo que se sabe lo que significa utilizar algo entre comillas.

España tiene el problema contrario a la “grandeur”, el tratarse a si misma como algo miserable cuando ha sido uno de los países más importantes de la historia.

Ni presumir exageradamente a la francesa o inglesa ni fustigarse en exceso como nosotros.

Además, “grandeur” no se utilizaba como “presumir del pasado” sino como construir el presente y el futuro con ambición y no con mediocridad.

Pues a ver si la Comunidad y el Ayuntamiento poner un poquito de “grandeur” en sus proyectos de urbanismo y arquitectura.

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Es normal que después de 40 años de lo de “una grande y libre”, que hizo totalmente lo contrario, ni grande ni libre, hizo una catetada de país atrasada con respecto a toda Europa…aquel “cipotillo gordo de barrigón y puro” que le dijo a Picasso que no hiciera falta que mandara dos trailers llenos de sus cuadros a Málaga, q ese arte no tenía valor ni futuro… es normal hijo mio que huyamos de esos términos que contengan la palabra “grandeza” porque sabemos que es simplemente pobreza humanística y muy posiblemente intelectual.

Esto no quiere decir que no debamos hacer las cosas, las públicas primero y las privadas a continuación con cierta aspiración de la excelencia y con cierta ambición razonable. Claro que hay que apostar por la excelencia y ambición contenida.

El sectarismo supera la ficción.

Hay que estar suscrito para escucharlo ¿qué dicen que dice el ministro?

El artículo habla sobre la trayectoria del ministro en el Reina Sofía, sobre la introducción de las corrientes políticas y modas en los discursos de los museos.

Sobre el tesoro habla muy poco, de cómo llegó, de las reclamaciones de Colombia, pero no dice en ningún sitio que se vaya a devolver, solo dice que la propuesta ministerial puede reavivar la reclamación.

La controversia entre Colombia y España no ha ido demasiado lejos en estos años, aunque tal vez la propuesta del ministro Urtasun podría reavivarla.

La conclusión del artículo es que no se sabe en qué puede consistir la desconolizacón de los museos y que puede que solo consista en una nueva redacción de las cartelas que acompañan a las obras, así como en la realización de exposiciones temáticas o visibilización de determinados artistas.

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El clickbait supera la ficción.

Leer titulares y sacar conclusiones supera la ficción.

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¡Ya está en el Thyssen el cuadro “La Chiquita Piconera” de Julio Romero de Torres! El cuadro permanecerá como obra invitada durante 3 meses en Madrid gracias a un préstamo de Córdoba con motivo del 150 aniversario del nacimiento del pintor.

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Entrevista con Victoria Combalia, entresaco:

Cuenta incluso que Maragall le envío a conseguir la colección Thyssen-Bornemisza para Barcelona, una misión imposible.

No podíamos competir con Madrid. Nosotros representábamos a un ayuntamiento y en frente teníamos al gobierno de un país. Solana [Javier, entonces ministro de Cultura] nos dejó claro en una reunión que ya estaba decidido que la colección iría a Madrid. Pep Subirós, que era el delegado de cultura de Maragall, cuando regresamos de la citada reunión, me dijo que eso ya estaba dado de antemano, que Madrid ponía un palacio entero, el de Villahermosa, para acoger la colección.

Madrid se quedó el grueso de la colección. De todos modos se nos ofreció una selección de obras, las de arte medieval, que primero estuvieron en el convento de Pedralbes y luego pasaron al MNAC (Museu Nacional d’Art de Catalunya), donde siguen junto con la colección de pintores catalanes que la baronesa Thyssen prestó hace unos 20 años.

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¿Ha vuelto a Barcelona el Fra Angelico?

Porque me pareció sublime cuando lo vi el año pasado restaurado.

Estuvo en Madrid hasta finales del 2023. Y sí, le cuadra el calificativo “sublime”.