Es que quitando esos elementos recuperamos el salón del siglo XVII porque todo el mundo sabe que las columnas de hormigón y los recrecidos de acero son muy del XVII.
Me huelo que eso no va a quedar tal como lo vemos, pero quizá me equivoque.
En la fachada norte da la impresión de que se vaya a hacer una escalinata hacia el oeste y enrasar hacia el este, cambiando la idea original del proyecto, que rebajaba frente a la puerta.
El azul será el tono que desde esas fechas servirá de telón de fondo a las obras de Tiziano, Tintoretto, Veronés y Rubens, entre otros. Este cambio realza la intensidad del color presente en los grandes lienzos allí expuestos, tal como se ha comprobado con la reciente exposición sobre el Greco.
La intervención comienza mañana, 5 de septiembre, y se extenderá durante aproximadamente seis semanas.
Desde el gris verdoso claro de 1927, pasando por el tono crema de principios de siglo, el gris cálido de la exposición de Tiziano en 2003, hasta el verde grisáceo actual, cada color ha dialogado con las obras expuestas y con la luz natural que baña el espacio. El azul elegido para esta nueva etapa busca establecer un contraste vibrante y realzar las colecciones de pintura española e italiana que se exhiben en este espacio, al tiempo que recupera la monumentalidad arquitectónica de la galería.
Si los colores enumerados por el propio Museo son todos los que ha habido… ¿Cómo puede recuperar algo un color que nunca ha existido en esas paredes?
Ojalá. A mi los añadidos modernos me podrán gustar más o menos, pero lo que siempre me ha generado molestia a la hora de leer el edificio es la mansarda. Extemporánea por estilo y época en un edificio del Madrid de los Austrias. Ojalá hubieran recuperado el tejado a dos aguas.
Es que es un edificio decimonónico con un interior barroco. De hecho precisamente fue esa reforma del siglo XIX lo que lo salvó de la piqueta y creo que ya solo con eso habría que haberlo tenido en cuenta para ponerlo en valor. Pero se ha preferido crear un añadido muy típico de su época sí, con hormigón y acero.
Según el proyecto la mansarda se mantiene en los cuerpos laterales que sobresalen y se elimina en el resto, si al final se suprime al completo es nuevo.
En un alarde de inteligencia han decidido que lo que sustituya a la mansarda en la fachada norte sea una mansarda, pero modernita y sin ventanas. La lógica de quitar pegotes para poner pegotes es bastante curiosa.
Mira ese añadido de acero y hormigón recuperando la esencia del siglo de oro. Lo que más me jode (y perdón por la expresión pero es que me enciende) es que el desprecio y destrucción de un elemento patrimonial arquitectónico venga desde el Museo del Prado.
A regañadientes puedo llegar a aceptar las columnas y la visera, si tiene la factura de los mejores Foster, puede ser un pórtico monumental para la fachada reconstruida del XVII, pero lo que no acepto en asbsoluto es el cuerpo superior añadido, arruina completamente la lectura del edificio, tanto de lo antiguo como del propio pórtico nuevo. Es un auténtico pegote. Yo no habría añadido nada, habría suprimido la mansarda por completo y puesto un tejado a dos aguas de teja árabe como en origen.
Si necesitaban espacio expositivo habría optado por hacerlo subterráneo iluminándolo desde dentro.