Voy a hacer una pequeña reflexión crítica, el modernismo que solemos ver en Madrid en una amplia mayoría de casos habría que ponerle un apellido o ponerlo entre comillas, porque tiende a adolecer de superficialidad, modularidad o diseño en serie, siendo un sincretismo con el habitual estilo bellas artes, y distinguiéndose de esta forma de las escuelas que gozan de un mayor prestigio internacional, como la catalana, la belga o la austriaca, en las que el estilo tiene un sentido mucho más estructural, orgánico y no estandarizado, donde se evita la reiteración maquinal de elementos.
Un detalle donde se aprecia este defecto es en la repetición mimética de vidrieras en zonas comunes o de relieves figurativos en serie sin variación.
Como ejemplo, para que se entienda lo que digo, en Casa Batlló es muy difícil encontrar ninguna simetría más allá de la repetición de los petos de los balcones y de ciertos huecos, incluso las columnillas del principal son todas distintas:
El modernismo madrileño fue decorativo, insinuante, en fachadas simétricas, y con decoración repetida y muy académica.
Según Navascues, a los edificios modernistas les llamaban “los edificios vegetales”, y en algunos casos se les consideró impropios de una capital.
Efectivamente, Bruselas es la capital del Art Nouveau, y sobre Gaudí, yo soy de los que piensa con emoción que quien ama la vida ama a Gaudí, una experiencia sensorial única.
Y el último en cambio, completamente vienés, para sezesionista. Qué maravilla y qué pena.
Al final puede que el punto fuerte es que Madrid compagina distintas modalidades modernistas (que no siempre han sobrevivido)… La catalana, la vienesa, la franco-belga…?
Tengo que discrepar, combina eso pero de forma totalmente epidérmica, decorativa.
Como ya dije más arriba, la mayoría de casos son edificios a los que si les limpiasemos las molduras y rejas nos quedaría una casa de vecindad como otra cualquiera.
En las escuelas que mencionas, aunque afeitasemos los edificios nos quedarían conceptos estructurales y distributivos insoslayables. Manejan conceptos mucho más artesanales y filosóficos que el mero decorativismo que suelen presentar los ejemplos madrileños.
Magníficos edificios, no pretendo hacerlos de menos, sino evitar la complacencia. Hablando en términos generales.
Creo que Madrid tiene más destacados ejemplares en otros estilos, como el regionalismo.
La obra de Palacios, impresionante, por un lado muestra una profundidad similar a la de otras latitudes en el modernismo pero no puede encuadrarse en él porque gusta de un eclecticismo trufado de clasicismo e industrialismo ajeno a aquel estilo.
Voy hacer un chiste malísimo : lo mismo esto pasa porque aquí somos más de fruta que de vegetales, , (me voy a reír yo solo de mi chiste), por lo demás es para
Yo creo, (corregirme), que el Pabellón del Círculo de Bellas Artes, de la Exposición de Industrias Madrileñas de 1907 en el Retiro, (autores: Antonio Ferreras Posadillo y Ricardo Magdalena Galifa), se inspiró en el Pabellón de la Sezession de Olbrich , aunque el nuestro con ese aire siempre tan decimonónico el,
Curiosa casa en esquina, de claras conexiones con la Sezession vienesa, a la vez que prolonga esa tradición madrileña de las residencias decimonónicas de ladrillo fino de Villanueva tan de moda en la centuria anterior ; la esquina es rota por un alero coronado por una peineta, y cerrada con una compleja cristalera de hierro forjado y piedra artificial, de líneas horizontales muy marcadas, que anticipa a los miradores curvados de Antonio Palacios.
De inspiración modernista, edificio lleno de color, desarrollado con mucha habilidad y con aires exóticos, donde su autor abandona el neomudejar de sus principios, para adentrarse en un eclecticismo que empieza a acercarse al estilo Belle Epoque de los años 20.
Reforma sobre un edificio ya existente, donde se respetó la volumetría, consolidando su estructura sustituyendo forjados de madera por forjados de hierro.
Sorprende la fachada principal, prácticamente intacta,(que raro), de trazas modernistas, masivos miradores con elementos clásicos pero desmesurados; columnas, ménsulas y pilastras, coronados por frontones barrocos.