Por cierto: parece que Madrid , desde el COVID, tiene un saldo migratorio negativo con el resto de España.
Durante el año 2024, más de 114.000 personas trasladaron su residencia a otros municipios españoles desde Madrid. La mayor parte de estos movimientos se produjeron a otros municipios de la Comunidad de Madrid, y hacia las provincias de Toledo, Barcelona, Valencia, Alicante y Guadalajara.
Por otro lado, llegaron procedentes de otros municipios cerca de 97.000 personas. Al igual que en los movimientos de salida, los mayores flujos de entrada se produjeron desde los municipios cercanos a Madrid y las provincias de Toledo, Barcelona, Valencia, Alicante y Málaga.
A lo largo del año 2024 se produjeron cerca de 136.000 altas procedentes del extranjero, máximo de la serie, consolidando a la Ciudad de Madrid como destino residencial preferente. Las entradas desde Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador y Argentina suponen casi la mitad de dichos movimientos.
El número de bajas por traslados al extranjero fue de algo más de 12.400. Los países de destino más habituales son Estados Unidos, Reino Unido y Colombia.
El saldo migratorio exterior se consolida como el factor explicativo fundamental del incremento de población en la Ciudad Madrid.
La presión migratoria claro que encarece los precios de la vivienda pero no porque se trate de inmigrantes, sino porque constituyen una demanda de vivienda.
Al fin y al cabo es una variable demográfica más como pueden ser los nacimientos, las defunciones, la emigración u otra.
Que Madrid esté creciendo a 200.000 habitantes al año es algo que tiene consecuencias.
Y si alguien no quiere hablar de inmigrantes pobres en Madrid puede hablar de inmigrantes ricos en Baleares, el resultado es parecido.
La pregunta sería si queremos más casas o no queremos más casas.
Hay algunos que frecuentemente manifiestan que no quieren más casas, pero suelen ser los mismos que tampoco quieren controles de fronteras. Ellos deberían opinar entonces sobre quienes habitarán las insuficientes casas existentes y quienes se quedarán sin ella.
Lo que no tiene sentiendo es pretender una limitación del recurso vivienda y al mismo tiempo dar vía libre al incremento de la demanda de dicho recurso. Esto va contra toda lógica de reparto de recursos.
Esto es imposible en un país que crece en medio millón de personas al año.
Y más bajo unas circunstancias internacionales donde todos los gobiernos piden bajos tipos de interés (ricos y gente en general invirtiendo casi gratis), inflación (ricos y no ricos si pueden sacan el dinero del circuito monetario y por eso bolsas, casas, criptos… todo está a tope) y previsión social (el único ahorro de millones de ancianos es su casa, dado que el Estado lleva décadas susituyendo el ahorro privado por la previsión de una pensión pública.
El sistema se ha montado para que el dinero cada vez valga menos y que eso estimule la demanda, pero a cambio todos los bienes escasos se vuelven preciados porque no de deprecian.
Literalmente Keynes nos está matando desde la tumba.
Como ha indicado la ministra, Casa 47, cuya creación aprobará el martes el Consejo de Ministros, se sustenta en cuatro ejes: planificación, construcción, hacer barrio y contar con las personas. Sobre el primero, ha afirmado que se busca construir con rigor y seriedad para “no repetir los errores del pasado” y planificando dónde se construirá el parque público estatal
Son los Ayuntamientos y en segunda medida las CC.AA. quienes deciden donde se construye vivienda. El Ministerio de Vivienda no tiene competencias para determinar donde se construye vivienda.
Por lo tanto, le auguro un rotundo fracaso, el mismo fracaso que hasta ahora ha mostrado en términos de construcción de vivienda. Nada nuevo.
Mientras no se modifique el reparto competencial este Ministerio no tendrá utilidad alguna más allá de ser un instrumento mediático.
Eso si, el anuncio de “Casa 47” aunque no resuelva nada les ha quedado muy chulo.
Bueno, SEPES, que yo sepa, no construía vivienda ni tenía un enfoque claro en la vivienda pública de alquiler…
A mi me parece mal que por la inoperancia general de municipios (aquí Madrid en cambio lo hace bien) y autonomías (Comunidad de Madrid, fatal) el Estado decida meterse en el tema de la vivineda.
Hay medidas, pero son escasas para el problema que tiene España:
comprar suelo a Defensa para construir 20.000 viviendas (aunque llevamos… 0)
Campamento en Madrid (a su ritmo)
la incorporación de activos de la Sareb. Miles de viviendas y de suelos
Programas de ayuda y subvención a las CCAA para que ellas construyan viviendas asequibles (que este debería ser el enfoque)
PERTE de la industrialización de la Vivienda
Se podrían hacer más medidas. Creo que una ingeniosa sería que algunas entidades estatales estudien compatibilidades de desarrollo residencial con parcelas o complejos que funcionan . Por ejemplo, suelos de ADIF… ¿hay suelos o complejos que podrían albergar piezas de viviendas, hoteles, oficinas…?¿hay edificios infrautilizados?
O sentarse con municipios y autonomías para ver que hacen con suelos con potencial por los que pasa infraestructura del Estado (por ejemplo, líneas de Cercania que pasan por suelo urbanizable sin edificar… o el entorno de las estaciones de AV de Cuenca, Segovia, Guadalajara…).
También en el tema de la vivienda, y en esto me repito como un loro, es fundamental la infraestructura.
Ayuda más construir un Cercanías hasta Toledo o hasta Illescas que hacer un barrio de 10.000 viviendas desde 0. El efecto palanca del transporte es muy importante.
Es evidente que tiene una dimensión regional o metropolitana, mucho más que estatal y municipal.
Encima (menos Málaga) son todas zonas con recursos. Que se remanguen y se pongan a construir vivienda, extender trenes, sacar suelo adelante o perseguir la especulación.