Que la densidad de viviendas en los nuevos desarrollos es ridícula se ha dicho por activa y por pasiva, y desde todas las ópticas. Luego están los extremos que se tocan, como las iniciativas del inútil integral de Kalvo (ojo el daño que ha hecho este tío) y las paparruchadas anti-alturas de Aguirre, Manzano o Manzano 2, también conocido como Almeida.
Lo que está planteado en Los Cerros… a mi personalmente me parece bastante atractivo. Da la sensación de que es el barrio o la expansión de una gran capital y no de Navalcarnero o Arroyomolinos, con todo el respeto del mundo.
En la versión render lo suavizaron un poco no fuera que la abajo-firmancia y los defensores del hábitat del alacrán caníbal de Nueva Caledonia pusieran el grito en el cielo.
No mata tampoco, pero es un avance a lo visto en Las Tablas o Sanchinarro.
Recordemos que en los años del Faraón cada PAU iba a contar con su propio icono. En Vallecas, en el cruce de la Gran Vía del Sureste iba a levantarse un colosal centro cívico-cultural rematado con una colosal torre, la Puerta del Mediterráneo.
http://www.e-aguinaga.com/ccvall-e.html
Unos 220 metros, casi del tamaño de Torrespaña. Y me voy a ahorrar poner una imagen de los equipamientos clónicos que se construyen hoy.
Como curiosidad dejo un artículo de ElPaís sobre Madrid de esa época, llamado Hacia el Madrid faraónico. Fue un cambio de discurso brutal, obligado por las circunstancias. Madrid ya no era objeto de risas con su alcalde Manzano, el inefable Matanzo, sus violeteras y sus villancicos cutres en la Plaza Mayor. Ahora daba miedo, en especial a sus patrocinadores del país pequeñito, que empezaron a ver cómo Madrid, la cutre y provinciana Madrid se les echaba encima a la velocidad de la luz.
Dejo perlitas como estas.
Hacia el Madrid faraónico
La capital se prepara para un crecimiento gigantesco. Decenas de miles de viviendas surgirán en su expansión hacia el Norte
El PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, que fue el impulsor del proyecto allá por 1993, ahora se muestra en contra de la manera en que se está gestando. ‘Cuando empezamos, Argentaria era pública. Ahora está en manos privadas, y toda la operación no se hace con vistas a dotar a la ciudad de equipamentos e infrastructuras, sino con el ánimo de que todo sea rentable para Argentaria. Y por eso no tienen empacho en llenar la zona de rascacielos altísimos -cuantas más plantas, más dinero-, sin acordarse del ciudadano’, señala Matilde Fernández, concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid
Los de siempre asomando la patita. Como ya no gobierno, pataleo y me lo cargo. O yo o el caos.
El gran adalid de los rascacielos o ‘edificios en altura’, como prefieren llamarlos en el Ayuntamiento de Madrid, es el vicepresidente de la Comunidad, Luis Eduardo Cortés.
Cortés tiene a gala haber pateado las ciudades más modernas del mundo y haber charlado con los arquitectos más prestigiosos. ‘Esta ciudad necesita una mentalidad más amplia, más atrevida en sus calles. Y eso es lo que necesita el proyecto de Chamartín para despegar: atrevimiento’.
Las dos torres que cerrarán la prolongación de la Castellana medirán casi el doble que las torres KIO y tendrán unos 40 pisos. ‘Eso es lo máximo que pude arrancar de las otras administraciones que participan en el proyecto’, admite Cortés. ‘Ojalá tuvieran 50 pisos en vez de 40, bendito sea Dios si así fuera. Los rascacielos forman parte de la arquitectura de los últimos 50 años en el mundo; muchos de ellos se han convertido en la seña de identidad de las ciudades donde se encuentran. Es una forma muy seria de hacer ciudad. Yo sé que esto que estoy diciendo no es políticamente correcto, pero es así’.
Esto es justo lo que necesitaríamos ahora, alguien sin complejos al que le traiga al pairo lo que diga el resto. De hecho, mejor, que rabien con ganas. En su lugar tenemos a Almeida, que en cuanto ha podido ha arriado pantalones y gayumbos y casi les ha pedido perdón a los fanáticos torresombristas de Ermita del Santo. O la que hay en Sol, que opina de todo y está en todas partes menos preocupándose por Madrid, rodeada de una pléyade de consejeros de todo a cien para que ninguno ose hacerle sombra. Olvidaos de tener un Cortés, un Enrique López o un Escudero. Nada. Más anodinos y sosos que un helado de agua. Así los quiere la jefa, que está más cerca de Aguirre que de Gallardón.
Una pena.
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