"Las instalacionea de la playa de Madrid respondían a los minimalistas postulados del movimiento racionalista (maclas de formas simples en ángulo recto o curvadas a 90º, óculos y huecos funcionales y seriados, limpios vuelos, sencillas marquesinas y terrazas planas, acabados en blancos revocos que se combinan sabiamente con el ladrillo visto, etc.), queriendo ver algunos historiadores en esta actuación, caracterizada por la armonía con el territorio y el paisaje, un ensayo del proyecto de ocio formulado por el GATEPAC en la “Ciudad Verde del Jarama”.
El libro “La iglesia visigoda de La Cabilda, Hoyo de Manzanres, Madrid. La cristianización del paisaje en el centro peninsular (ss. IV al VIII)” está disponible para su descarga gratuita.
Si bien la noticia de la recuperación del Palacio del Capricho, no es actual, es del mes de abril de este año, si quiero recuperar esta información para enfatizar un punto interesante de las obras acometidas que recogía el Diario de Madrid:
“Uno de los hitos más destacados del proyecto ha sido la reconstrucción de la garita desaparecida, llevada a cabo a partir de documentación gráfica, modelos históricos y planos antiguos”.
Que pena y que rabia que los aledaños palacios de Luca de Tena ( a la derecha de Abc) y Conde de Romanones (a la izquierda) no hayan llegado a nuestros días. Imaginaros el conjunto hoy día.
Este es un buen ejemplo de lo que es la categoría más baja de protección arquitectónica en el PGOU de Madrid. A diferencia de otras ciudades, en Madrid, el grado 3 - protección ambiental permite la demolición completa del edificio (en otras ciudades la protección ambiental obliga a conservar la fachada). Pero indica que el solar resultante mantiene dicha protección, por lo que la nueva edificación deberá ‘integrarse’ en “el ambiente” de la calle o la zona.
El problema es que eso de ‘integrarse’ es demasiado subjetivo. A veces hay casos como este y a veces hay casos espantosos. Según tenga el día la comisión de patrimonio, o según el buen gusto del constructor o los intereses económicos en juego.
Para el mantenimiento de la fachada obligatoria en Madrid hay que subir un escalón más al grado 3 - parcial.
No necesariamente tenemos un mal sistema. Hay fachadas que, sin gran valor, no tiene sentido mantenerlas, pero sí tiene gran sentido reproducirlas o interpretarlas después. Como este caso. Sobria, discreta y sin historicismos falsos. Suficiente para que no distorsione el ambiente de la calle.
Parece ser que uno de los argumentos del Ayuntamiento es que no se estaba gestionado bien produciendose fallos estructurales en el edificio. Problema que el Gobierno, cuya titularidad era una cesión del Ayuntamiento, estaba ignorando.
No sé si es la mejor noticia para este edificio, siendo de titularidad pública (el BdE también lo es). Lo que sí sé es que al menos se va a rehabilitar y tendrá un uso, cosa que viendo como gestiona el Ayuntamiento sus grandes contenedores patrimoniales (Matadero y Conde Duque a medio gas) no le veo capaz de hacer algo interesante en ese espacio. Al menos los jardines seguirán siendo de uso público. Son de lo mejor que hay en Madrid, por su carácter agrícola, que te hace sentir en una finca de labranza castellana.