La verdad es que no quería debatir si la media de la población conoce más o menos la Historia de España, que tampoco es el objetivo del hilo, sino señalar que si la gente se organiza y monta una suscripción popular para financiar un monumento se ha demostrado que se consigue.
De todas maneras ¿no os parece que da que pensar el “increíble nuevo interés” del Ayuntamiento por meter esculturas por todos lados?
Yo tampoco entiendo la reciente manía del ayuntamiento de llenar la ciudad de trastos de dudoso valor artístico y, encima, en malas ubicaciones.
A ese que le apaguen el foco que le queda… Y luego que lo fundan por ejemplo para hacer la estatua de Francisco Javier Balmis que comentaba alguien más arriba.
Ojo, pues yo creo que todos los monumentos que tenemos a los “libertadores de América” en el Parque del Oeste, algunos mejores que otros (creo que el de Bolívar es de Benlliure), son muy importantes ya que son testigo de un momento de acercamiento de España a las antiguas colonias de la América hispana y, por tanto, señalan una época en la que España empezó a darse cuenta de que Hispanoamérica debía ser un factor clave en su política internacional que había que cultivar.
De hecho, yo creo que España debería incorporar en su relato la independencia de las colonias como parte de ella, para abrazar al contingente cultural hispanoamericano, que ya compone un porcentaje importante de nuestro país e irá creciendo. En Cebú, Filipinas, hay un templete homenaje a Magallanes y una escultura de Lapu-Lapu (quien le dio muerte). Son narrativas que dialogan, no hace falta que la monumentalidad del país responda a la historiografía nacionalista exclusivamente. En un mundo global, España tiene que ser iberoamericana, además de europea.
Sobre todo porque ya Floridablanca propuso a Carlos III que sentase a sus hijos en nuevos tronos creados en los antiguos virreinatos para que se autogestionasen de manera independiente a la metrópolis, pero guardando una relación especial dinástica, cultural y comercial con la metrópolis. De esta manera se habría creado un bloque hispano de influencia internacional en el siglo XIX que habría ayudado a España a capear en la escena internacional uno de los peores siglos de su historia y así España no habría tenido que volver a reconstruir su relación con naciones que son hijas suyas a finales del siglo XIX y principios del XX. Pero se eligió mal, mucho peor incluso para las ex colonias que quedaron por siglos en deuda con los británicos, y la mejor manera de restañar las heridas es integrar las emancipaciones americanas en el discurso de lo hispano en lugar de dejar este asunto en manos del indigenismo y la pachamama.
No sé de qué época serás, pero en mi época no se estudiaba. En cualquier caso, estoy hablando del monumento como inductor de narrativas, de su función didáctica y posibilidades atendiendo la amplitud del concepto España. El sistema educativo también está para repasarlo… pero no creo que aquí