Y de paso que se deshagan de estos adefesios sin sentido que enmarcan los tapices de imitación:
Si por mi fuera, quitaría todos los tapices del interior y pondría lápidas de mármol con todos los nombres conocidos de todos los fallecidos en la guerra.
Y fuera, en los muros con arco de medio punto que rematan la logia del lado de la montaña, pondría planchas de bronce con todos los nombres de los esclavos que la construyeron.
También eliminaría las capillas de exiguo valor artístico de las advocaciones de la Virgen (dejando los relieves superiores) y haría asomar de cada capilla un sarcófago de mármol de grandes dimensiones.
Así como cambiar las horteras antorchas por esculturas de bronce que sujeten luminarias.
Vamos, hacer que parezca más un panteón y cambiar decoración mal envejecida o de escasa calidad por elementos más intemporales.



