Madrid durante el Franquismo (1939-1975)

Seguro que @tonino puede ver lo que dice la guia del COAM, o si no @Gromiko, oh fuentes de sabiduria, os invocamos.

@UrbiEtOrbe también me da que algo puede aportar.

Pues parece que hay unas memorias de Zuazo, inéditas y, presumo, inacabadas o fragmentarias, que sirvieron a Carlos Sambricio para redactar un libro.

En un primer vistazo no he visto nada sobre el recubrimiento de los NNMM. Sí sobre su composición.

Madrid y sus anhelos urbanísticos - Google Books

SECUNDINO ZUAZO UGALDE. Madrid y sus anhelos urbanísticos. Memorias inéditas de Secundino Zuazo. 1919-1940 Introducción y edición de Carlos Sambricio. Madrid: Comunidad de Madrid, Editorial Nerea, 2003, 421 pp. y 41 ils. - Dialnet

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Ya que me invocas querido @Expatriado, sobre El Escorial de la República, primero tengo que decir que @Proceloso es uno de los del “oráculo de los sabios” del urbanity, pero según un pdf del Ministerio de Transporte que habla de los Nuevos Ministerios, dice que las fachadas del proyecto original eran de ladrillo rosa; que al terminar la guerra civil, y teniendo en cuenta que Zuazo sufrió “depuración ideológica” durante cinco años, fueron terminados en 1942 por los arquitectos Miguel Angel García Lomas y José Rodríguez Cano, no construyendo la torre, eliminando el arco del triunfo, y revistiendo la fachada de placas de piedra.

Pero esto lo digo sobre lo que he leído y con la boca pequeña.

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Supongo, Tonino, que te refieres a este texto

No lo sé. No acabo de ver muy consecuente lo de inspirarse en El Escorial y en la arquitectura alemana de la época -piedra, piedra, piedra- para rematar el edificio en un ladrillo que, por aquellos años, diria que tenia menos tradición que en la actualidad.

Seguiremos buceando…

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No puedo aportar más de lo que aporta Tonino.

Este es el aspecto que tenían en 1939:

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Interesante artículo de Fullaondo con motivo de la muerte de Zuazo, en 1970.

Parte de conversaciones mantenidas por él y por Carlos de Miguel con el propio Zuazo, a lo largo de unos meses, muy cerca ya de su fallecimiento.

Muy interesante, como leit motiv de la obra de don Secundino, su permanente contradicción entre lo racionalista y lo historicista, que alcanza su mayor tensión justamente en los Nuevos Ministerios, a la que Fullaondo tacha de “obra fallida”. Y es esa tensión la que, sostienen, permitió que el proyecto de Zuazo fuera asumida sin pestañear por el nuevo régimen. Zuazo, al parecer, se quejaba de que el edificio había quedado descontextualizado -no se construyeron los conjuntos oficiales que deberían haberlo escoltado- y que que las grandes plazas hubieran devenido en aparcamientos y jardines, y no en lonjas como la de El Escorial que a él le había inspirado. Pero nada dicen del granito. Tras exiliarse en el invierno 1938/39, trabajó al parecer en París en los remates del conjunto ministerial, confiando en retomarlo tras la Guerra. Y los dibujos que enseñó a Castro y Fullaondo abundaban, según afirman, en gárgolas y elementos que poco tenían que ver con la idea original del proyecto.

revista-arquitectura-1970-n141-pag31-49.pdf

En realidad, casi valoran más su capacidad como gestor que como arquitecto, por más que obras como La Casa de las Flores (sus promotores eran dueños de una cerámica, de ahí, en parte -hay también viajes a Holanda- el uso del ladrillo) la oficina de Correos de Bilbao, el frontón Recoletos y, por supuesto, su Plan de 1930 para Madrid.

Por otro lado, creo que estamos en condiciones de afirmar, siquiera en la parte trasera de los NNMM y, más en concreto, en el Patio de Honor, la solución final simplificó las ideas -no sé si proyecto- de Zuazo, más ornamentado. También da la impresión de que nunca se llegó a definir con precisión, antes de 1939, la solución volumétrica para lo que hoy es Obras Públicas.

En el vídeo se aprecia con más detalle la fachada del Patio de Honor, con paños en ladrillo, pero con una columnata pétrea que no se levantó. Sí se construyó, creo que conforma a los dibujos de Zuazo, la arquería. También aparece un alzado de la fachada principal, creo que casi idéntica a la construída.

La cuestión es que lo que soy incapaz de saber es si en el proyecto de Zuazo la fachada principal iba forrada en piedra o en ladrillo.

Quizá los arquitectos podáis deducir algo del aspecto de la fachada en 1939.

En mi caso, y a falta de pruebas fehacientes, me inclino a pensar en el granito, más a la luz de esa tensión entre lo racional y lo clásico, cada vez más tendente a lo clásico, de don Secundino, que se reforzaría además, con su inspiración escurialense.

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Unos pedestales con esculturas en la barandilla de la fachada principal le daría un poco de interés, como en los primeros bocetos.

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Esto se parece más a lo construido.


Y es más sobrio lo hecho que lo dibulado. Más racionalista, si se quiere, sin pináculos ni, desde luego, pedestales y esculturas. Y el despiece de la fachada parece muy similar.


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Desconocía este dibujo de Zuazo de los Nuevos Ministerios ; se extendían más allá de Raimundo Fernández Villaverde,

Fuente: urbancidades.wordpress

Este blog es una maravilla.

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Zuazo hizo miles de bocetos, tanto de los propios NNMM como de la ordenación del espacio circundante.

Hay ordenaciones que replican los NNMM al otro lado de la Castellana, por ejemplo.

Y ya viste la de bocetos de hay de las fachadas.

Dos cuestiones:

Una, los NNMM no tienen nada que ver, en principio, con la prolongación de la Castellana. Zuezo se presenta al concurso de 1930 con una ordenación racionalista de bloques paralelos con orientación N-S, terminados en una sala de conciertos, hotel o algo parecido. Lo primero que le dicen es que hay que densificar más y parte de los bloques pasan a ser manzana cerrada o casi.
Dos, los NNMM surgen casi de chiripa. La República se encuentra con una situación económica desastrosa -que su propia gestión agrava- que supone migraciones internas y paro obrero. Y, la mismo tiempo, el ayuntamiento tiene los terrenos del hipódromo, que le había cedido el gobierno de Primo a cambio de la construcción del actual hipódromo. De forma que Prieto, con Zuezo a sus órdenes, decide usar ese terreno para hacer los ministerios. Pero sin tener muy claro ni qué ministerios, ni con que plan de usos, ni nada. Se trataba de un mini New Deal capaz de absorber paro obrero. Y todo ello confluye con los enlaces ferroviarios. De forma que Zuazo (que es una especie de Speer de la IIR, pero sin salirse de la arquitectura) se pone en marcha y en cosa de meses derriba el hipódromo, explana el terreno, abre la Castellana (hasta RFV) y se pone con los NNMM. Se licita primero el cuerpo central, luego el más cercano a Ríos Rosas y lo más cercano a RFV se pone en marcha ya con Franco. Zuazo se quejaba de que trabajaba a ciegas, sin programa de necesidades, ni plan de usos ni nada.

Los bocetos siguieron durante 1938-39 en París hasta que volvió en 1940.

Por cierto Zuazo se llevaba mal con Muguruza (ambos vascos) desde joven. No creo que eso le facilitara la vida tras la Guerra.

El caso es que, en cierta manera, debió trabajarse todo de forma algo improvisada. De nuevo, un poco a lo Speer. Y me da que nunca se definieron ni la ordenación urbana ni de las fachadas.

Lo que no sé es con qué criterio terminaron la obra sus sucesores. Pero diría que, en la fachada a Castellana, seguieron con cierta fidelidad las ideas de Zuazo. Cuenta este que, ya mayor, y con la obra terminada, le gustaba pasear por las arquerías. A saber qué se le vendría a la cabeza.

(Una cosa: si no recuerdo mal, las “colonias” del Viso eran promociones -se hicieron varias- privadas puras y duras, de un promotor cuyo nombre no recuerdo, al amparo de la Ley de Casas Baratas…)

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Por cierto, en nada, se cumplirá el centenario de la primera piedra de los NNMM (les va a pasar como a la catedral de Salamanca).

Y me voy a marcar un Carlos1 y decir que, si se demostrara que, de alguna manera, el complejo está sin acabar (pienso sobre todo en el Patio de Honor) pues se acabe. Y, sobre todo, que se adecenten los exteriores, eliminando aparcamientos y relacionando mejor la trasera con la trama urbana.

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Siempre le faltaron unas esculturas de Juan de Ávalos y Taborda en el patio y la fachada.

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Fotos malas y parciales, pero publicadas y publicables, del vestíbulo del Alto Estado Mayor, de LG Soto.

Creo que por algunos detalles, merecen la pena.

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Hoy me acabo de enterar de que el Panteón “Ilustre” de Portugal lo terminaron en 1966, siendo un proyecto barroco inacabado.

Ya lo he comentado alguna vez: me sorprende la gran diferencia que hay en el trato de la dictadura a nivel urbano-arquitectónico entre Madrid y Lisboa.

Aunque la portuguesa sea una ciudad mucho menor (no llegaba al millón de habitantes cuando terminó el Estado Novo, Madrid municipio tenía entonces más de 3 millones) el “mimo” en proyectos de prestigio y monumentales… Para una ciudad varias veces menor que Madrid (y más pobre) es significativamente mayor.

La herencia de Salazar en Lisboa.



No conozco el panorama patrimonial tan a fondo de Lisboa como con el Madrid, pero tengo la sensación de que sus zonas históricas (incluso las periféricas) se mantuvieron bastante mejor. No hay, por ejemplo, tanta plaza histórica destrozada por aparcamientos subterráneos ni “centros Colón”.

Sospecho que se nota que Madrid fue un punto problemático en la imposición del nuevo régimen, y el perfil de dictador distinto (Salazar, profesor de universidad, parecía más inquieto por cuestiones simbólicas e incluso paisajísticas que… me cuesta imaginar en Franco).

Puede que el régimen español si se volcara en que la capital “funcionara” a nivel infraestructuras (autopistas, planes de vivienda, empresas e industria) y dejara de lado cuestiones monumentales.

Por supuesto, hay cosas (Moncloa, Nuevos Ministerios…).

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Lo comento también porque da rabia que desde algunos movimientos regionales se intente asociar a Madrid con la dictadura o las dictaduras.

Para el crecimiento y el extenso periodo que tuvo el Franquismo, no noto un cuidado especial con la capital.

Con Primo de Rivera puede que igual. Barcelona o Sevilla cambiaron más durante ese breve periodo que Madrid, por ejemplo (ya solo con las exposiciones de 1929…).

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Franco despreciaba a Madrid por haber sido el último bastión «rojo», no se preocupó nunca de su engalanamiento.

La plaza de Moncloa y el Arco de la Victoria ni siquiera tuvieron una inauguración oficial.

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Franco era militar. Y buen militar, de carrera.

Y como tal, era más de lo técnico -máquinas, industria, transportes, alojamientos, energía,…- que de lo simbólico o estético, más aún en lo urbanístico.

También era hombre de delegar.

Hasta donde se me alcanza, la única obra en la que se involucró fue en el Valle de los Caídos. Y casi tiene más de ingenieril -no deja de ser un túnel con una estructura en forma de cruz encima- que de arquitectónico.

Un ministro de jornada contaba que, viajando en coche cuando empezaba el feismo en los pueblos -edificios modernos destrozando el caserío tradicional- conmentaba con Franco ese destrozo. Y que la respuesta del General fue: “Sí, pero así la gente vive mejor”.

Digamos que la estética o lo simbólico eran secundarios en su orden de prioridades. De forma que si un pueblo o ciudad ponían esmero en ello, pues perfecto. Pero de lo contrario, pues…

Y en Madrid, a día de hoy, seguimos comprobando que lo simbólico y lo estético, más allá de Gallardón, importan bien poco. Y tampoco parece que nadie, desde “arriba” se preocupe por ello.

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Bueno, pero el desprecio a Madrid de Franco está bien documentado.

Al menos en los primeros años.

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No tengo noticias de ese desprecio, al menos manifestado de forma explícita.

Mi impresión es la de que nunca tuvo especial interés no ya en la construcción de hitos o símbolos, sino en el embellecimiento de Madrid. Algo raro, insólito, diría, en una dictadura para su capital. Es posible que el único sea el Arco de la Victoria (o como quiera que se llame) y no parece que le pusiera un énfasis especial.

Tampoco en los proyectos para la Cornisa o el Manzanares.

El Franquismo construyó, mejor o peor, docenas de kilómetros de autopistas de acceso y circunvalación, amplió el Metro, completó los enlaces ferroviarios, hizo el aeropuerto de Barajas, canalizó el Manzanares, levantó media docena de hospitales de cabecera y cientos de miles de viviendas de protección.

Pero hitos, intervenciones destinadas a mejorar la estética urbana, incluso equipamientos culturales (con la excepción del Real) o espacios para magnas concentraciones, casi ninguno. Al contrario, creo que todos coincidimos en que, quizá con la excepción de Moncloa y parte de la Cornisa, la ciudad perdió mucho en lo estético y simbólico.

Y creo que lo que vale para Madrid, sirve para el resto de España, en las escalas correspondientes.

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Como no tengo tiempo, esto dice la IA: