Bonitas fotos muy bien conseguidas, lástima que en la segunda no salga el armario electrico lleno de pegatinas
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Bonitas fotos muy bien conseguidas, lástima que en la segunda no salga el armario electrico lleno de pegatinas
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Qué malo es vivir en una ciudad y no poder ver tu casa desde cualquier punto de vista.
Por favor, avanzas un poquito y ves el conjunto en su plenitud. Lo que no puedes pretender es que en una ciudad de 4 millones de habitantes, en el sigloXXI, no haya señales, semáforos, paneles, etc.
Qué triste todo, de verdad.
No me esperaba encontrar a Vania Vainilla en este foro, la verdad.
POR SUPUESTO que se puede pretender tener una ciudad ordenada, donde se estudia dónde se colocan las señales y donde zonas con un impacto monumental evidente, como el de la foto son especialmente cuidadas. Puedes preguntar en París, Sevilla, Londres o Segovia.
Deja de justificar la mediocridad, la chapuza y la ausencia absoluta de talento por favor.
Estás haciendo daño a Madrid. ¿Porqué lo odias tanto?
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Pero ¿qué dices? te aseguro que si me voy a cualquiera de esas ciudades y empiezo a hacer fotos “tramposas”, no paro.
Seriedad.
No son fotos tramposas querido. Son tal cual. Te invito a que me saques una así en el Arco del Triunfo de París, en el Acueducto de Segovia…etc. No serás capaz.
Lo llamativo de tus comentarios es lo mucho que te molestan las quejas razonadas en un foro de urbanismo y no la mediocridad evidente del urbanismo de la ciudad.
Odias Madrid con todas tus fuerzas, pues pretendes que siga en el todo vale, en la ley del minimo esfuerzo…etc
Luego dices que amas Madrid. Hay amores que matan.
Carlos III: biografia. Personalidad. La reforma de Madrid.
Cito:
Cuando Carlos III llega a Madrid se encuentra una ciudad con un aspecto miserable, vergonzoso, en lo tocante a la limpieza pública. En 1760 contaba con algo menos de 150.000 habitantes, para los que no contaba con agua suficiente y las calles no merecían el nombre de tales. El invierno era, en este sentido, particularmente dramático: el lodo confería a la ciudad un aspecto deprimente. Fernán Núñez, el biógrafo oficial del rey, no duda en calificar a la capital de auténtica “pocilga”: lodos, basuras y excrementos componían un cuadro indescriptible y maloliente.
He aquí, descrito por Fernán Nuñez, el insólito procedimiento de limpieza:
“La villa tenía una porción de carros o cajones bajos, sin ruedas, que en lugar de ellas tenían unos maderos redondos, tirados por una mula, que dirigía el que iba de a pie, y así se iba arrastrando todo lo grueso de la inmundicia. Este paseo, que generalmente se hacía de noche, iba precedido por gentes con hachas, que marchaban delante, a los lados y detrás de los carros y enseguida de éstos venían muchos hombres en una fila, con escobas, que iban barriendo lo que ellos no podían arrastrar. Esta pestífera comitiva cuya fetidez, como puede creerse, se anunciaba desde muy lejos, se dirigía a a varias alcantarillas, sumideros grandes que había en varios puntos de la villa, cuyas casas inmediatas estaban infectadas de sus hálitos”.
Y comenta graciosamente:
“Si Don Quijote se hubiera encontrado de noche este pestífero y lúgubre acompañamiento, es probable creyese que todas las parcas del abismo venían a caer sobre él, y que hubiese ensuciado su lanza contra aquella inmunda comitiva para deshacer un entuerto que seguramente ya había ocasionado más de cuatro”.
Este curioso procedimiento de limpieza había sido bautizado con el nombre de “la marea”.
Por otra parte, los cerdos paseaban libremente por la ciudad, no había prácticamente iluminación nocturna y toda clase de ladrones esperaban en las esquinas al ingenuo que se aventurase a pasear más allá del atardecer. Con todo esto, la necesidad de llevar a cabo una profunda reforma resultaba imperiosa. Procedente de su apacible palacio napolitano, Carlos III debió quedar estupefacto ante tan increíble estado de cosas. Y pronto presentó Carlos III un proyecto de reforma de la villa que fue aprobado por el Consejo. Básicamente ordenaba limpiar las calles y empedrarlas; los caseros deberían “embaldosar el frente y costados, colocar canales en toda la anchura del arroyo, construir conductos para las aguas de la cocina y otras menores de limpieza, con sumideros o pozos para las aguas mayores”. Las basuras serían recogidas y trasladadas fuera del casco urbano. Quedaba prohibido la presencia de cerdos en las calles. Se creaba una policía urbana para mantener el orden y sería obligatorio que en las escaleras luciera un farol.
Lo chocante es que el pueblo madrileño acogió mal estas medidas, como si le costase desprenderse de tanta suciedad. Entonces comentó Carlos III:
“Mis vasallos son como los niños: lloran cuando se les lava…”
Fin de la cita.
Sorprende ver en 2025 la misma actitud por parte de algunos madrileños cuando se señalan deficiencias evidentes.
Odio Madrid. No como tú, que te tiene enamoraíto perdido.
Allá tú.
Que pases de mí, que eres muy pesao, tío. Ni siquiera he comentado un mensaje tuyo.
Dando carnets de buen y mal madrileño. Lo último que me faltaba por leer.
Ya solo el gilipollesco monolito del intercambiador justifica la denuncia, pero «es que buscas la peor perspectiva», como si la calle Princesa fuese un callejón…
O «yo no veo nada raro», mostrando un síndrome de Estocolmo galopante.
Se hace daño a Madrid haciendo esas “fotos artisticas, (por lo dificil que es conseguir esos encuadres)” que en nada representan la realidad de Madrid.
Sujerencia para esos "artistas " hay señales de trafico moviles de obras, pueden cojer una y situarla por ejemplo, en la calle Preciados sacando foto del reloj de la Puerta del Sol tapado por la señal
Seamos claros, no todas las señales, pero un número excesivo, están colocadas sin el menor estudio y rigor para no interferir monumentos y perspectivas históricas y monumentales.
Por desgracia, tanto la Casa de la Villa como Patrimonio no están haciendo su labor en nuestra capital. No hay ni respeto ni amor, por lo menos según lo que entendemos algunos.
Pero lo más triste, que los políticos y funcionarios encargados de una misión tan sensible y significativa, no dan importancia a este tipo de dislates. Por ejemplo, el concejal de distrito Centro vive en el centro, pasea por la calle Mayor… y ve con total normalidad y sin que le perturbe lo más mínimo encontrarse esta calle absolutamente degradada (parterres destrozados, suciedad, árboles medio moribundos, alcorques encharcados de mugre, etc., ante esto ¿Qué podemos hacer?
Lo anormal se ha convertido en normalidad.
Esto es Urbanity, no Instagram
Nadie ha dicho eso. Nunca hablamos de eso.
Intenta encontrar un solo ángulo con la densidad de cosas que he puesto yo en la puerta de Brandeburgo o el arco del triunfo parisino. O la cantidad de malas tomas que conseguimos en Sol en la Piazza Navona o la Praça do Comerço. Un reto ![]()
Hasta el puñetero Siza en la memoria de la reforma de Prado Recoletos comenta la densidad de piezas de mobiliario urbano y el escaso criterio con el que se colocan, en el ámbito de actuación y, especifica el, extensible al resto de la ciudad.
Qué sabrá él.
Y la foto del Arco es que ni me moví para hacerla. Estaba esperando a un amigo, miro, y digo, joder.