Sin querer volver a la discusión eterna… Lo de esa modernidad barcelonesa o vasca surgen como una respuesta reciente para disimular el pecado original de sus movimientos regionalistas (relacionados con ramalazos feudalizantes, el carlismo, contra muchas de las bases de la modernidad…).
Esto en otras épocas no tenía por qué disimularse, no estaría tan mal visto. Ello explica la abierta sintonía pasada de ERC con el fascismo italiano o actitudes abiertamente racistas, sin complejos, de algunos de las voces más vetustas del vasquismo posterior a Sabino Arana o del catalanismo (que por cierto: muchos de estos abiertamente racistas siguen manteniendo calles y plazas).
Todo esto se ha disimulado recientemente con una modernidad aparente, muy visual (edificios, imagen corporativa e institucional, normativas, “amor a la tierra”…). Sin duda hay un esfuerzo mayor que en muchas otras zonas españolas, y si no es mayor, sin duda es más vanguardista.
Eso sí, la xenofobia, la antipatía a cualquier tipo de mestizaje numeroso, el desconocimiento o la ignorancia de lo que sucede más allá, están a la orden del día. Y es algo que no deja de sorprenderme a mí y a muchos amigos y familiares extranjeros que viven por esas zonas (alemanes, noruegos, japoneses…).
Animo a daros una vuelta por los hilos de Barcelona. Sin duda el nivel de proyectos es mucho más alto que en Madrid. Las estrategias se siguen durante décadas, hay una planificación que se respeta, hay una normativa autonómica que vela por la calidad de las propuestas arquitectónicas. En eso creo que no cabe discusión.
Pero “en el país de los ciegos…”. Aunque Barcelona a nivel español puede parecer una gran referencia no está mal recordar que en otros países cercanos hay muchos más pasos dados. La política de vivienda austriaca, los concursos de paisaje tan habituales en Alemania y necesarios para construir casi cualquier edificio público, el enfoque sistemático y coordinado que tienen los neerlandeses en los servicios institucionales o la ordenación del espacio…
Madrid tiene mucho más material y posibilidades. Aunque la presidenta sea carismática y simpática, creo que el nivel de gobernanza autonómico y municipal ha caído estrepitosamente desde antes de 2008 y es muy difícil seguir así si aspiramos a equipararnos con otras ciudades globales.
Es verdad que la comparación con Barcelona es más asequible y cercana, pero por eso intento también actualizar lo que sucede en otras ciudades del continente y más allá…