Para la gestión entiendo que hay unos cuadros intermedios y directivos dentro del organigrama de la Policía Municipal, y unos técnicos en los servicios centrales del Ayuntamiento encargados del control.
Con respecto a las campañas, de concienciación supongo, el ayuntamiento tiene sus propios servicios de comunicación.
La organización interna de la Policía municipal debería estar garantizada con sus subdirecciones (RRHH, informática, económico-presupuestaria…), unidades de apoyo, comisarías principales de régimen interior, su secretaría general, comisarías de zona…
Las prioridades desde luego vienen marcadas por la agenda política, eso no lo discuto.
Cumplir las normas no es un manifiesto político o de tendencia ideológica.
Lo que me molesta de todo esto es que se entienda que limpiar una firma en un equipamiento público, evitar que se deje basura en la calle, sancionar al que genera ruidos excesivos o no cumple los mínimos estándares de convivencia, se presente como una tarea de alto nivel que deba recaer en el alcalde de turno, sea del partido que sea.
El funcionamiento normal de las instituciones debe estar garantizado por las mismas, por mucho que las líneas generales las marque un político en el consistorio.
Tener una ciudad medianamente limpia no debería ser un tema político. Caemos en la trampa de politizar todo, cuestión que solo beneficia a unos pocos que viven de la política como profesión, y que medran en la polémica y la confrontación.
Por cierto, “deambular” por la calle entiendo que es una de las funciones de la Policía municipal, no la única, pero la presencia de un instituto armado en la calle es un elemento que puede generar confianza y disuadir a los potenciales infractores.
Perdón por la parrafada.