Tengo que decir que esas torretas eléctricas me encantan. Quedan muy pocas, y dan mucha personalidad a rincones generalmente anodinos, conformando ya parte del paisaje urbano de estos espacios y creo que también, formando parte del patrimonio industrial. Yo creo que se deberían conservar como un elemento patrimonial, como elementos escultóricos, al igual que las viejas chimeneas que nos hablan del pasado industrial de nuestros barrios. Su conservación no implica que no se pueda mejorar todo el espacio urbano.
No se si lo he comentado alguna vez, pero creo que uno de los barrios más históricos de la ciudad, ha sido sistemáticamente maltratado y destruido. Y digo sí, histórico, porque el Madrid metropolitano, en su configuración actual, va mas allá de la cerca de Felipe IV. Si entendiéramos el desarrollo histórico de la ciudad actual como un continuo, entenderíamos que esas “tumoraciones” que son los barrios obreros de la ciudad, no son tumores, sino crecimiento, desarrollo e historia, una historia que nos habla de la ciudad real, de su población y de su génesis como embrión del Madrid metropolitano, cosmopolita y de escala mundial. Porque las ciudades actuales se fundamentan en el desarrollo industrial y esos barrios, Tetuán, Puente de Vallecas, etc. son la huella material de ese proceso del cual, la ciudad actual no existiría, ni muchos de nosotros, aquí presentes, tampoco.
Mi abuelo nació cerca de la glorieta de Cuatro Caminos, por lo cual el barrio me toca algo de cerca. Creo que hubiera sido necesario la existencia de un plan especial para el barrio, que dictaminase como debían ser las nuevas construcciones, para de esta manera, integrarse en la trama y en la personalidad del mismo. El barrio cuenta con un interesantísimo patrimonio arquitectónico, con infinidad de edificios de interés, y se esta convirtiendo, poco a poco, en un espacio urbano carente de cualquier seña de identidad, en una amalgama de construcciones insulsas que ni siquiera mejoran la calidad espacial de las calles. Creo que el barrio necesita mejorar la trama urbana, esponjar algún espacio o manzana concreta para crear espacios abiertos, cuidar la arquitectura y poco más. Ejemplos como este deberían cundir más:
Ritmos y escala que se integra y enlaza con una arquitectura tradicional modernizada que suma y completa el contexto.
En fin, invito a todo el mundo a que pasee el barrio con ojos abiertos, porque hay cosas maravillosas como estas:
Muchos de estos edificios, anónimos, que nos hablan de la vida del día a día de nuestros antepasados, son obras de arquitectos reconocidos, camuflados en un contexto de cotidianidad, esa cotidianidad que poco a poco se pierde. Podría haber puesto otras construcciones más monumentales que todos conocemos, pero me gusta poner el foco en esto, el Madrid real, el de la gente, el de nosotros.
Y todo ello no esta reñido con la densificación y la construcción de torres y rascacielos, con los cuales no solo estoy de acuerdo, sino que me parecen necesarios. Compactar la ciudad es la mayor sostenibilidad posible, y dada la situación de la vivienda, lo más necesario. Pero tenemos mil lugares en los que actuar, lugares que estamos desperdiciando, antes de arrasar y destruir nuestra historia.
Perdonadme, que me ido por las ramas con la disertación.