A mi la amenaza de una supuesta invasión europea de Rusia me parece tan absurda… No lo entiendo.
Tampoco es que la invasión de Ucrania les haya salido precisamente bien. Como para invadir Polonia o Alemania.
A mi la amenaza de una supuesta invasión europea de Rusia me parece tan absurda… No lo entiendo.
Tampoco es que la invasión de Ucrania les haya salido precisamente bien. Como para invadir Polonia o Alemania.
Totalmente de acuerdo. De hecho, creo que Rusia es quien vive con un temor atroz a ser invadida, precisamente por la dificultad de garantizar la seguridad de su inmenso territorio y sus colosales recursos energéticos y materias primas.
Este miedo no es infundado, sino que hunde sus raíces en una experiencia histórica traumática:
El trauma de la Gran Guerra Patria (1941-1945):
“Para Rusia, la Segunda Guerra Mundial no fue una guerra más, sino una lucha existencial. Ese miedo a la aniquilación sigue gobernando su política de seguridad” (Timothy Snyder, historiador).
Tres razones que explican este miedo histórico:
“La historia no se repite, pero a menudo rima”, escribió Mark Twain. El tiempo avanza en espiral, y hoy vemos ecos del pasado:
“No es casualidad que Putin invoque constantemente la ‘Gran Guerra Patria’. Perder 27 millones de personas forja una mentalidad de asedio. Rusia hoy invade para ‘defenderse’ —porque la historia, en efecto, rima”.
Tal es así que Rusia destina el 70% de sus gastos militares para defender sus fronteras.
¿Recordáis cuando este espacio dejó atrás las "batallitas y hazañas militares " para centrarse en analizar las causas de esta guerra?
Hoy, paradójicamente, volvemos al punto de partida: los mismos actores que desencadenaron este conflicto —dejando cientos de miles de muertos— preparan una guerra aún mayor. Y sin embargo, la historia reciente demuestra que la paz es posible: durante 70 años, la diplomacia prevaleció sobre las armas, garantizó la paz y trajo prosperidad.
EE UU amenaza con abandonar las negociaciones de paz en Ucrania si “en días” ve que no avanzan
“Queremos hacerlo rápidamente”, advierte Donald Trump sobre un posible pacto. Washington y Kiev firman un preacuerdo sobre la explotación de los minerales ucranios
La guerra proxy en Ucrania entra en una nueva fase: EE.UU. ya está buscando un nuevo “tonto útil” para Ucrania.
Zelenski ya le ha quedado amortizado y estorba los planes hegemónicos de EE.UU y si no desaparece por las buenas, lo hará por las malas, como Yevgueni Prigozhin.
La reunión entre Trump y Putin concluye sin un acuerdo sobre Ucrania
«No hay acuerdo hasta que haya un acuerdo», afirmó Trump en su intervención, tras una reunión de casi tres horas en la base militar Elmendorf-Richardson y después retirarse sin dar espacio para preguntas de la prensa.
Al despedirse, Trump agradeció a Putin el tono y manifestó su intención de reunirse nuevamente. El líder ruso aprovechó para sugerir que esto debería suceder en Moscú.
Fuente: La reunión entre Trump y Putin concluye sin un acuerdo sobre Ucrania
Ucrania ha pasado a ser una cuestión secundaria tanto para Estados Unidos como para Rusia; los verdaderos intereses que hoy se dirimen se encuentran en otras esferas de la geopolítica global.
El conflicto, en cambio, continúa teniendo relevancia para una Europa incapaz de articular una estrategia propia. Más allá de sus gestos retóricos, la Unión Europea parece prisionera de una inercia histórica, atrapada en los ecos de su pasado colonial y sin la madurez política necesaria para proyectar una política autónoma en el presente.
En la práctica, Europa se ha convertido en un actor subordinado a Washington. Estados Unidos dicta las reglas: “si deseáis la guerra, pagadla; nuestra industria se encargará de fabricar las armas”, mientras su atención real se centra en preservar sus propios intereses estratégicos y económicos.
Entre tanto, los medios de comunicación contribuyen a mantener a la opinión pública distraída, evitando que se asuma lo evidente: los principales perdedores de este conflicto son, en primer lugar, los propios ciudadanos ucranianos, utilizados como instrumento en una confrontación que los trasciende; en segundo lugar, el gobierno de Zelenski, acompañado por sectores nacionalistas banderitas; y, finalmente, la propia Unión Europea, que se hunde en su propia parálisis estructural. Una Europa que, mientras observa cómo su peso económico se desplaza hacia China, insiste en sobreactuar frente al líder de la economía mundial, para terminar regresando con las manos vacías y con un prestigio internacional cada vez más debilitado.
Una opinión adicional de otro experto, cuya visión se nutre tanto de su conocimiento en geopolítica como de la experiencia acumulada durante varias décadas en la gestión y resolución de conflictos. Su reflexión se enmarca en el legado de la política seguida en los años de la Guerra Fría, la cual nos brindó un prolongado período de estabilidad, paz y prosperidad, hasta que, finalmente, fue abandonada.
Conclusión de esta guerra. Rusia se da muchos golpes de pecho pero es bastante incapaz siquiera de invadir correctamente un país varias veces menor al otro lado de una llanura.
La diferencia es que ellos están dispuestos a sacrificar lo que haya que sacrificar mientras Washington se cansa rápido de sus juguetes rotos.
Una tragedia, una herida con decenas de miles de muertos, hermanos que nunca se van a reconciliar
No sostengo la premisa de que Rusia sea incapaz de invadir a un país de una escala significativamente menor. La disparidad en la conducta observable entre la actuación rusa en Ucrania y, por ejemplo, las campañas lideradas por Estados Unidos en Oriente Medio (o la ofensiva israelí en Gaza) responde a una matriz causal compleja y divergente.
En primer lugar, existe una diferencia fundamental en la naturaleza percibida del conflicto. Mientras que para Washington la intervención en un teatro de operaciones lejano a menudo implica una proyección de poder externa, para Moscú el escenario ucraniano constituye lo que ellos conceptualizan como una guerra intraestatal o fraticida. La narrativa rusa se construye sobre la base de que Ucrania no es una entidad ajena, sino una parte histórica, cultural y étnicamente consustancial al propio espacio ruso. Una analogía ilustrativa, aunque imperfecta, sería imaginar un conflicto armado entre España y una Cataluña independiente que contara con el respaldo militar masivo de una alianza exterior. En tal escenario, la aplicación de una estrategia de “tierra arrasada” no sería solo militarmente contraproducente, sino también una afrenta imperdonable contra el propio tejido nacional, dada la profunda interconexión histórica y los lazos familiares transnacionales.
En segundo término, es un error de análisis evaluar la contienda únicamente a través del prisma de la proporción territorial Rusia-Ucrania. La realidad es que Rusia no libra una guerra únicamente contra Ucrania, sino contra la OTAN como entidad. Aunque la Alianza Atlántica no participe oficialmente con sus tropas, su intervención es tangible y decisiva: actúa como un beligerante indirecto que provee inteligencia, planificación estratégica, financiación, suministro logístico continuo y armamento de última generación. Ucrania, en esta lectura, habría caído en una suerte de “trampa geopolítica” de la OTAN, funcionando como un proxy que aporta el componente humano (junto a un significativo número de voluntarios y mercenarios extranjeros) en una guerra de desgaste contra la Federación Rusa. Esta dinámica redefine por completo la ecuación de poder y explica las cautelas y la naturaleza prolongada del conflicto.
Veamos qué opina el malo se Putin:
Partiendo de la base de que todas las guerras son horribles y ninguna, ninguna es justa, hay guerras y guerras. Rusia no puede hacer las salvajadas que hace Netanyahu en Gaza (lo cual no quiere decir que en Ucrania no se hayan cometido salvajadas).
Lo primero porque lo de Gaza es un genocidio a cielo abierto, televisado y con total impunidad, lo segundo porque sí hay un sentimiento de lucha fratricida, de que estás liberando esas zonas, y no puedes hacer bombardeos de alfombra a lo IIGM. Tampoco como se hizo en la segunda guerra de Chechenia, donde literalmente se hizo papilla Grozni y toda la república federal. Rusia mostró ser altamente “eficiente” (si podemos llamar eficiencia a destruir rápido y firmemente) en Siria y contra el Daesh de Killary. Por lo tanto, poder hacerlo… puede hacerlo. Y hablo de guerra convencional, no hablo ya de las casi 7.000 cabezas atómicas.
Otra cosa es que nos creamos las patochadas que vomitaban nuestros mass mierda, lo de los misiles que se acababan, los chips de las lavadoras, el turbo-cáncer de Putin, los Ladas, etc…
Lo que no parece darse cuenta la OTAN es que esta guerra para Rusia está siendo un curso acelerado sobre las guerras modernas, en las que los tanques han perdido mucha de su importancia en favor de los enjambres de drones. Dentro de poco pasará lo mismo con los grandes portaaviones… ¿de qué sirven si con un misil hipersónico los puedes mandar a pique?
Creo que algún día habrá que llevar ante un tribunal a Boris, a Burrell, a la Bruja Avería y a toda la patulea por sabotear el acuerdo entre Zelensky y Putin de 2022, en el que prácticamente se quería pactar lo que se discutió el otro día en Alaska. Después de tres años y cientos de miles de muertos… para llegar al mismo punto.
Europa dobla el brazo a la balanza comercial con Rusia: vende por primera vez más de lo que compra a Moscú
Los 27 logran un saldo comercial positivo de 500 millones con la potencia soviética, una situación sin precedentes. Justo antes de la invasión de Ucrania, el resultado era negativo en más de 43.000 millones
La reorientación del suministro energético europeo es una estrategia geopolítica crucial, pero con un coste económico significativo.
Hemos logrado reducir drásticamente nuestra dependencia del gas ruso, sustituyéndolo en gran medida por importaciones de nuestros amigos estadounidenses de GNL (Gas Natural Licuado). Sin embargo, este nuevo suministro nos llega con un sobreprecio aproximado del 23%. Si a este incremento en la factura energética le sumamos el esfuerzo financiero destinado a la transición verde y a la defensa común —que representa una transferencia de recursos superior al 5% del PIB—, el conjunto de la economía europea se enfrenta a un futuro incierto.
Rusia moviliza a sus reservistas para combatir los drones de Ucrania
El Ministerio de Defensa asegura que los llamados a filas no irán al frente y solo protegerán infraestructuras críticas en sus regiones
Fuente: Rusia moviliza a sus reservistas para combatir los drones de Ucrania | Internacional | EL PAÍS
Europa empieza a asumir que Ucrania deberá sacrificar territorio si quiere terminar la guerra
Representantes de varios gobiernos dieron a entender al enviado de Kiev la idea de que ciertas concesiones pueden ser inevitables. Los bálticos y Polonia lideran la negativa a que el país invadido ceda terreno
Putin mantiene que su ejército tomará el control de Donbás y la región de “Nueva Rusia”
El presidente ruso, que tilda la reunión con los enviados de EE UU de “útil”, sostiene que o bien las fuerzas de Ucrania se retiran o las expulsan del este y sur del país
El presidente ruso, Vladímir Putin, ha declarado en una entrevista este jueves que Rusia tomaría el control total de Donbás, en el este de ucrania, y de “Nueva Rusia” (término acuñado por el Kremlin para la región que comprendería zonas del sur de Ucrania, hasta la provincia de Odesa) por la fuerza a menos que las fuerzas ucranias se retiren, algo que Kiev ha rechazado rotundamente. “O liberamos estos territorios por la fuerza de las armas, o las tropas ucranias los abandonan”, ha declarado Putin al diario India Today antes de una visita a Nueva Delhi, según un vídeo emitido por la televisión estatal rusa.
El perímetro que define el área de Nueva Rusia ha ido cambiando estos últimos años.
Kim Jong-un reconoce que las tropas norcoreanas realizan labores de desminado para Rusia
El líder de Corea del Norte afirma que la región rusa de Kursk ha pasado de ser “una zona de peligro” a “una zona segura en menos de tres meses”
Cómo es el misil Oreshnik, con el que Putin atacó Ucrania y amenaza la frontera europea
El misil hipersónico de medio alcance, que Rusia lanzó esta semana sobre Lviv, a 80 kilómetros de la frontera con Polonia, es capaz de transportar y lanzar hasta seis cargas explosivas contra distintos objetivos