El concepto de moderno es ambiguo, pero sin ir más lejos, moderna es la Almudena. Pero si quieres, te hago una relación de edificios posteriores a la Guerra Civil que están a menos de 300 o 350 metros del palacio.
De todas formas a mí un volumen totalmente rectangular de granito azul me puede parecer, que a ojos del espectador, destaque tanto como la bañera de Amsterdam.
Creo que estamos perdiendo un punto muy importante de estos proyectos… y es la escala.
Es que el programa de este edificio es una bestialidad, son decenas de miles de metros cuadrados. Intenta no destacar cuando tienes el el volumen de una catedral…
Me parece muy sensato, si no quieres que se vea, que tu edificio sea parte del muro de contención de ese desnivel.
Aquí pasa lo mismo. Todos poniendo a parir a Moneo, cuando desconocemos la gran virtud del proyecto: es una ampliación salvaje en cuanto a metros cuadrados, si no recuerdo mal, casi se duplica la superficie accesible para el museo.
¿La propuesta de Moneo? Hacerlo todo semi-enterrado, que no se vea, poner unos jardines encima.
Esto me gusta bastante. O podría haberse hecho algo así en la parte baja también.
Mi punto es que el 80% del proyecto de Moneo son los jardines, la reordenación de la visita, ocultar los metros cuadrados nuevos… y precisamente como están ocultos, consiguen su objetivo, se ignoran, y muchos reducen el proyecto a su parte más visible.
Pero es algo que pasa mucho con la arquitectura contemporánea.
La gente dice que odia la arquitectura contemporánea.
Luego resulta que buena parte de los edificios de el Albaicín son casos de arquitectura contemporánea reciente, discreta, que se funde con el barrio. La gente no los ve ni identifica con la arquitectura contemporánea, y sigue con el discurso de “malditos arquitectos”… Porque claro, cuando hacen algo grande y la cagan, eso sí se nota.