A mí cuando se hizo me parecía cutre…ahora como ocurre casi siempre con Moneo…es la pieza del puzzle que faltaba.
No son perspectivas difíciles. Simplemente con saberlo hace su efecto.
Los edificios de Moneo son un sinfín de referencias y guíños …(lo cual hace muy gracioso que lo critiquen los que defienden los edificios neohistoricistas)…Moneo es prácticamente el único arquitecto que queda que no es “moderno” (que hace tábula rasa con el lugar).
Lo de que no es necesario “entender” un edificio para considerarlo bueno es una premisa peligrosa porque básicamente anulas con ello el proceso llamado educación, adquisición de conocimientos, de premisas para apreciar lenguajes y expresiones.
A mi me gusta también, pero su fachada no es algo excepcional, por dentro tiene inteligencia y alma, por fuera…, aun así es más que digo, y dialoga bastante bien con el entorno.
Lo que es feo de narices es la ampliación que hizo en la estación de Atocha.
Desde una acera del Paseo no se sabe lo que hay en la contraria. Ni desde la propia calzada cercana se ve en ocasiones.
Pasa parecido con el Banco de España y demás edificios. El paseo del Prado se reduce a un túnel de árboles cuando tienen hojas te aíslan completamente de lo que te rodean.
La ampliación de Moneo tiene muchas cosas buenas, sobre todo en su interior, pero la estética exterior del cubo es infumable se mire por donde se mire. El culmen del despropósito para mi, más allá de la estética exterior de ambulatorio de barrio noventero, es el ventanuco que arruina por completo la presencia de las imponentes puertas de Cristina Iglesias. Bueno, más que arruinarlas parece que se esté burlando de ellas.
Ah, y la ya mítica excusa barata de que el cubo dialoga con la Casa Sindical es completamente delirante. A ver si alguien me puede explicar cómo narices va a dialogar el cubo de Moneo con un edificio situado a casi 300 metros de distancia y que ni siquiera es apreciable a pie de calle desde las inmediaciones del cubo. Más que un guiño a la Casa Sindical a mi me parece un auténtico jiño, de jiñar.
Mejor habría hecho Moneo en hacer dialogar el cubo con la iglesia de los Jerónimos que tiene al lado y con la que visualmente se mezcla igual de bien que el agua y el aceite, y nos hubiese librado de tal delirio ladrillero, más propio del Valdebernardo noventero de Mangada que del lugar Patrimonio de la Humanidad en el que se encuentra y que no merece.
Una gran ampliación ensombrecida (casi arruinada) por un diseño exterior inexplicable.
Pues no estaría mal poder ver los edificios del paseo del prado sin tanto árbol, que no digo que no haya árboles, pero algo más de visibilidad creo que no estaría mal.
Yo soy de los que les gusta que los edificios bonitos no estén tapados por árboles y la cosa este más cuidada y regulada, sin embargo al Paseo del Prado no le tocaría ni un árbol, creo que es una parte esencial del paseo y me encanta así.
Lo único que me desagrada un poco del edificio de la ampliación de Moneo es el color que se ha escogido para el ladrillo. Evidentemente recuerda al del edificio de Villanueva y como ha comentado acertadamente un forero recuerda también al color del edificio del ministerio de Consumo. Pero… en mi humilde opinión tiene un tonito chillón que rebaja la solemnidad del museo.
En los casos del ministerio de Consumo y en el de la ampliación de la estación de Atocha me parece adecuado el color escogido, pero para El Prado no tanto.
Seguramente con el paso de los años - dentro de un siglo - el color de ese ladrillo del edificio de la ampliación del Prado se transforme, tornando a un color más profundo y marrón, agrietándose los ladrillos, dándole un empaque al contenedor más en concordancia con su contenido, el claustro antiguo de los Jerónimos.