Espero muy poco de la reforma.
Tiene toda la pinta de que se va a tratar como una pieza suelta, lo mismo que Alcalá, con un concepto de intervención más estético que de modelo de ciudad.
Primero, porque no se parte de un esquema general, metropolitano, de movilidad.
Segundo, porque tampoco tenemos un PGO al día, que contemple sistemas generales o de transporte o carretera alternativas al Eje Norte-Sur.
De manera que, como sucedió en el tramo reformado de Alcalá, se pecará de timidez, limitándose la cosa a quitar un carril por aquí y por allá, meter un hilo-bici por algún sitio y plantar más arbolado y farolas de época. O encontrarse, tras la peatonalización de Sol, con una calzada inservible en los aledaños de la plaza con el que ahora no se sabe muy bien qué hacer. Cosas de iniciar proyectos desconectados entre sí, casi a modo de ocurrencias y no de un Plan.
Creo que esta intervención debería ser más radical, formando parte de un Plan Integral de espacios Simbólicos de Madrid -todo el Eje N-S, Alcalá al menos hasta Menèndez y Pelayo, Atocha, la Colina del Retiro, Tridente Sur y rondas entre Embajadores y Bailén,…- bien diseñado y con buen diseño, de modernidad clásica, cuidando y ordenando exquisitamente hitos y senderos peatonales y visuales entre esos hitos, eliminando “ruido paisajístico” aún a costa de algún elemento secundario o de algunos árboles o arbustos y, por supuesto trazar un plan de mantenimiento de arbolado a largo plazo.
Pero, casi seguro, nos vamos a encontrar con algo hecho un tanto a la trágala -si se quiere tenerlo listo en 2027- quizá proyectado por técnicos municipales, con casi el mismo tráfico, ensanche de aceras a costa de parte de un carril, cambio de solados, hilo-bici a ambos lados y árboles de alineación y farolas clásicas a tutiplén.



