¿Un monumento en una glorieta de 250 metros diámetro? Bah, en 1864 Marín-Baldo había propuesto un monumento a Colón en otra plaza mayor.
Las proporciones de este monumento eran colosales, mediría 100 metros de lado y 59 de alto; estaría instalado en una plaza de 400 metros de diámetro y una superficie de casi 13 campos de fútbol, a la que se accedería por calles de 37 metros de ancho que tendrían edificios con soportales. Como las dimensiones impedían erigirlo en ninguna de las plazas que había en Madrid en aquella época, proponía abrir un nuevo espacio en el ensanche de la ciudad, bien en la prolongación de la calle de Alcalá o en el Retiro.
La planta primera del monumento mediría diez mil metros cuadrados, con lados de cien metros de longitud. Sobre ella se alzarían cuatro fachadas de 8 metros, coronadas por estatuas de 3,25 metros. De allí arrancaban cuatro escalinatas hasta alcanzar una plataforma en la que lucirían cinco fuentes, más esculturas y jardines con paseos. Sobre esto, el impresionante segundo cuerpo del monumento incluiría un pórtico de enormes columnas de seis metros de altura, coronadas con capiteles de hojas de plátano. A casi 18 metros del suelo se encontraría el llamado Museo Americano, cuyo techo se debía alzar otros 13 metros. Sobre él levantarían una enorme esfera, de 22 metros de diámetro, que representaba el mundo. Incluía el diseño doce balcones en forma de proas, hasta donde podían ascender los visitantes para contemplar la ciudad a 34 metros de altura. Sobre la esfera, en un pedestal que simulaba el castillo de popa de un barco se ubicaría la estatua de Colón. La altura total, desde la cabeza del descubridor al suelo, alcanzaría los 59 metros.
El monumento era abigarrado porque incluía también representaciones de los diferentes frutos de América que llegaron a España y aquellos que desde Europa se exportaron. Sin olvidar cuantos personajes estaban relacionados con el Descubrimiento: reyes, marineros, religiosos, conquistadores… La parte central, diseñada con no pocos detalles de monumentos mexicanos y peruanos indígenas, albergaría el museo con las especies naturales que el llamado Nuevo Mundo aportaría a Europa. Debajo de aquella inmensa mole estaba previsto construir un panteón de hombres ilustres relacionados con el Descubrimiento, encabezados por el propio Colón, cuyos restos proponía Marín Baldo traer a España desde Cuba.
El coste era inasumible pero la reina se comprometió a pagar de su bolsillo un modelo a escala para ser presentado en la Exposición de París de 1878. La espléndida maqueta fue fundida y cincelada en París pero no fue recogida al acabar la Exposición y acabó destrozada durante unas obras.
Es curioso como Madrid en esa época a veces tenía unos derrapes megalómanos que vamos…
El puente sobre la Casa de Campo, la gigantesca Ópera de Palacios en Colón, la nueva Puerta del Sol, el gigantesco monumento a Alfonso XIII (que se merienda cualquier cosa planteada por la magalómana Alemania Guillermina), un paraninfo universitario que ni el Panteón de París o el aberrante globo terráqueo gigantesco en El Retiro.
En cambio a mi me sorprende que otras cosas más necesarias no se plantearan antes…
una estación para el norte
como crecerá Madrid más allá de su “pequeño” ensanche (15km2, el de Cerdá materializado creo que se acera a los 20km2)
cómo empezar a urbanizar y unir a Madrid la otra orilla del Manzanares
cómo integramos el río Manzanares, y urbanizamos su entorno
Es sorprendente ver lo que costó materializar los proyectos de prestigio de la época. Algunos aun siguen sin completarse como el Panteón o Ciudad Universitaria.
Bueno, habida cuenta de quienes eran los propietarios del suelo sobre el que se hizo lo que se llamó Generalísimo, es muy posible que esos palacetes a) fueran un reclamo para la propiedad, en forma de futura vivienda y b) que esos inmuebles se pagarían con la venta del suelo en “segunda fila”, que no creo que fuera para más palacetes, sino para bloques por definir.
Más aún considerando que, por esa época, lo que funcionaba era el sistema de parcelaciones privadas, Todavìa quedaba mucho para los Planes Parciales y las Juntas de Compensaciòn.
Dicho eso, y con excepciòn del arranque del Paseo, construyendo ese monumento a Alfonso XIII (quizá a modo de señuelo colocado por los propietarios-promotores) sobre suelo público, la disposiciòn del Paseo a partir de RFV se parece basante, en plante y secciòn, a lo construido durante los años 40.
Aunque algunas de estas operaciones tal vez se podrían hacer como parte de operaciones inmobiliarias mayores (que conociendo el Madrid de esa época tardarían décadas en materializarse).
Creo que la locura de la vía arara de Palacios respondía a las intenciones de urbanizar seriamente la zona de Pozuelo… Alfonso XIII participó particularmente en alguna empresa/intento en esa línea.
Tal vez con un plan de Ensanche propio para el Manzanares… que reservara suelo para materializar un parque de ribera menos encorsetado.
Aunque solo fuera trazando las calles del “materplan”. Como sucedía en las ciudades gringas, de forma algo precaria a veces, con sus tramas reticulares que se iban urbanizando. La ciudad crecía, pero de forma al menos ordenada.
Mi otra opcion para ese emplazamiento hubiera sido la estacion Art Deco planeada en tiempos de la Segunda República.
Lo de Palacios podria haber ido en otro lado pero una estacion de tren etc, ahí, hubiera sido brutal. Hubiera revolucionado el transporte de la ciudad para siempre.
Proyecto de López Sallaberry (1886) para un nuevo Ayuntamiento de Madrid que paradójicamente se quería construir donde actualmente está el Palacio de Cibeles de Antonio Palacios y Joaquín Otamendi.