El fin de la verja de Gibraltar tendrá implicaciones económicas también en la Costa del Sol.
Málaga puede convertirse en una gran proveedora por su proximidad geográfica
Hasta la firma de este histórico acuerdo, el temor a un Brexit duro había levantado muros invisibles pero disuasorios para el tejido empresarial malagueño. Las trabas burocráticas hacían que muchas entidades descartaran expandir sus negocios hacia la colonia británica. Con la entrada en vigor provisional del tratado y la inclusión de Gibraltar en una zona de libre circulación bajo el paraguas del espacio Schengen, el escenario cambia de raíz.
A escasa hora y media por carretera de la frontera, aunque se sigue a la espera de medidas que alivien la saturación de la vías de dos carriles por sentido, el entramado industrial y logístico de Málaga emerge como el proveedor natural del Peñón. Sectores estratégicos de la provincia ya vislumbran un repunte en sus carteras de pedidos.
Ahí aparecen empresas de construcción y de materiales. Las constructoras, canteras, comercializadoras de hormigón y estudios de arquitectura de la provincia malagueña ganan ahora un acceso ágil sin los engorrosos trámites aduaneros previos que encarecían los plazos de entrega. Pero también es potencial beneficiario el ecosistema tecnológico malagueño, abanderado por el Málaga TechPark.
La consultoría jurídica, el diseño gráfico, el marketing y la asesoría fiscal verán multiplicadas sus oportunidades de captar contratos al desaparecer las fricciones fronterizas transfronterizas. Y asimismo podrán entrar con una mejor dinámica los productos frescos de la huerta malagueña o la industria de la distribución mayorista, que encuentran un mercado con una demanda de alta gama y con nulas capacidades productivas propias.
Los municipios con mayor tradición de intercambio económico y personal con el Peñón
Si hay un territorio especialmente beneficiado por la reconfiguración de la frontera, ese es el de la Costa del Sol más occidental. Municipios como Marbella, Estepona, Mijas, Benahavís o Manilva van a estrechar aún más sus lazos comerciales con la colonia británica. El tratado contempla una solución inédita: los controles exteriores Schengen se desplazan al puerto y al aeropuerto de Gibraltar. España, a través de sus cuerpos de seguridad, asumirá la supervisión de estas entradas.
Esta apertura operativa de la terminal aérea gibraltareña va a tener un impacto directo adicional en el turismo de lujo de la Costa del Sol. La flexibilidad para que aerolíneas comerciales internacionales operen vuelos sin las restricciones de soberanía previas permitirá conectar Gibraltar directamente con capitales europeas. Para las agencias de viajes, turoperadores, cadenas hoteleras y empresas de alquiler de vehículos malagueñas, el aeródromo gibraltareño pasa a convertirse en una infraestructura complementaria de primer orden, un segundo “punto de entrada” de visitantes con un perfil de gasto muy elevado que eligen las villas y complejos hoteleros de la Costa del Sol para sus estancias vacacionales o residencias secundarias.
Asimismo, las empresas de servicios de la Costa del Sol dedicadas al ocio, la restauración náutica, los campos de golf y el sector inmobiliario de lujo encuentran un canal expedito para fidelizar al cliente gibraltareño y británico residente. Sin las colas de la Verja, una escapada de fin de semana para jugar al golf en Sotogrande o cenar en Puerto Banús deja de ser una excursión tediosa.