Catedral de la Almudena | Madrid

Con tu permiso, la actuación más barata de todas. Aunque la IA haya modificado los arcos por voluntad propia, claramente se ve que las pinturas son el elemento más distorsionador del conjunto porque, se ven mucho, y no hay adjetivo nefasto para describirlas.

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La configuración arquitectónica del ábside es una de las cagadas más mesopotámicas de Chueca.
Si eso lo unimos al mal gusto y los favoritismos de Rouco por los kikos, ya tenemos montado el pastel.

Y el nuevo cardenal es don tancredo.

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Vistas desde el patio de acceso exterior a la cafetería de la Galería de Colecciones Reales. Por la noche todo mejora…

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Salvo las vidrieras.

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Eso no tiene arreglo, salvo eliminarlas.

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Esas vidrieras las hizo un reputado vidriero, Manuel Ortega, para lo cual ganó un concurso, y no tienen nada que ver con las simplezas de Argüello, para lo que tuvieron que retirar las que previamente había.
Era tan mayor que la familia le ocultó la cacicada de Rouco para que no se llevase el disgusto.

«Esto es una cacicada sin nombre, una falta de respeto a un concurso público internacional, a una obra de arte y a la legalidad», dice, absolutamente indignado, Manuel Ortega Oyonarte, el hijo del vidriero. Su padre, Manuel Ortega, tiene 83 años y hace unos meses perdió a su mujer. Por eso, la familia aún no le dijo nada.«Si se lo decimos, se muere de tristeza», comenta su hijo, arquitecto, pintor y también vidriero.

Rouco arderá en el infierno.

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No sé si Manuel Ortega era vidriero o solo era pintor y diseñador.

No tengo ni idea de si realmente ejecutó las vidrieras o unicamente realizo los bocetos, su obra como pintor me parece mucho mejor que sus vidrieras. Para mí el problema de las vidrieras es que las veo muy planas en su ejecución.

Las de Kiko solo llegan al nivel de broma de mal gusto.

Hombre, si no fue él sería su hijo, pero fue el encargado de crearlas e instalarlas, y así se hizo.

De sus manos han salido retablos, murales, cerámicas y vidrieras de catedrales y capillas de Madrid, Soria, Segovia o Cádiz, y hasta de hoteles, como el Hotel Colón de Madrid y de Rota

Es una locura. Siguen actuando como en la Edad Media. Lo que pasa es que Kiko presionó y consiguió lo irreparable: que se pasen por el forro de sus caprichos el fallo de todas esas personalidades» (…) Las vidrieras de Kiko tienen, según Manuel Ortega, «un nivel tan bajo, que son inclasificables artísticamente. Además, no sólo no unifican, sino que añaden un nuevo elemento de distorsión en la estética de la catedral».