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En pueblos como Alpandeire (266 habitantes) la temperatura media anual rondaba los 17 grados, pero los tres últimos han superado los 18 y en 2023 se llegó a 19, según Aemet. A ello hay que sumar la plaga de avispilla asiática (Drycosmus kuriphilus) que llegó hace una década a la zona. Son insectos minúsculos, del tamaño de un grano de arroz, pero su voracidad ha puesto en jaque la supervivencia de este bosque. Ponen sus huevos en las yemas cada primavera y disminuyen la producción secuestrando los nutrientes de los árboles. También facilita la aparición de un hongo llamado Phytophthora cinnamomi, que afecta a las raíces y a veces mata a los castaños.
El proyecto se ha desarrollado en masas forestales pertenecientes a montes públicos de los municipios de Alcóntar, Purchena, Macael y Bacares. Rafael Águila, ingeniero forestal y director facultativo de la obra, explica que “las actuaciones se han centrado en rodales vulnerables al decaimiento forestal debido al estrés climático y a la excesiva competencia entre los pies con un triple objetivo: acercarnos a una densidad adecuada de pies de pino carrasco y laricio para mejorar el desarrollo de las masas arboladas, eliminar árboles secos o debilitados para reducir el riesgo e intensidad de incendios forestales y potenciar la regeneración natural de las masas forestales”. Los rodales sobre los que ha actuado la Junta de Andalucía pertenecen a los montes públicos “Cañada del Olivo” en Macael, “La Silveria” en Purchena, “Grupo de montes de Alcóntar” en Alcóntar y “Las Lomas o Las Menas” en Bacares.
los Presupuestos de 2025 contemplan una partida de 1,2 millones destinada a la restauración de los humedales en las lagunas de Santiago, Dulce, Zóñar, del General y La Carrizosa. Además, se han asignado 800.000 euros para la restauración de las lagunas Amarga, Tíscar, Salobral y de Rincón.
La consejera ha recordado que el castañar andaluz ocupa unas 12.000 hectáreas, de las que más de 5.000 se concentran en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, en Huelva, y otras 5.600 en la Serranía de Ronda y el Valle del Genal, en Málaga. Se trata de masas centenarias, de 300 y 400 años, que forman parte del patrimonio natural y cultural de sus comarcas, estrechamente ligadas a la identidad de sus habitantes.
En Andalucía, la producción de castañas se concentra mayoritariamente en Huelva y Málaga. En la primera, la media anual se sitúa entre 1 y 2 millones de kilos, mientras que en la segunda alcanza los 4,4 millones. “Solo entre estas dos provincias hablamos de más de 6.400 toneladas, y si añadimos las casi 2.000 hectáreas de Sevilla, Granada y Almería, la producción supera las 7.000 toneladas anuales”, ha detallado la consejera.
El castañar andaluz afronta, sin embargo, una serie de dificultades que condicionan su futuro. Entre ellas, la consejera ha mencionado la falta de rentabilidad de algunas explotaciones, el progresivo abandono de fincas, la incidencia de enfermedades como la tinta y el chancro, la amenaza de plagas como la avispilla y, de forma muy marcada, los efectos del cambio climático.
Programa para el Impulso de los Aprovechamientos de la Madera en Andalucía
El objetivo de la Junta de Andalucía, que lidera esta iniciativa financiada con fondos europeos canalizados a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, es proporcionar a la ciudadanía un diagnóstico preciso del estado del sector de la madera en la región, en el conjunto de la cadena de valor que discurre desde el monte a la industria, y revertir tendencias como la que evidencian los datos: mientras a finales de la década de los ochenta se extraía más de 1 millón de metros cúbicos de madera en nuestra región, a principios de la década de los veinte de este siglo apenas se alcanzaban los 50 mil.
En el ámbito regulador, el Programa para el Impulso de los Aprovechamientos de la Madera en Andalucía tendrá su mejor aliada en la próxima Ley de Montes andaluza, que asimismo establece incentivos y procedimientos de simplificación administrativa para el estímulo de la actividad emprendedora en el ámbito de la movilización de los recursos forestales y su posterior transformación industrial.
ha señalado que la recuperación del chopo como patrimonio natural, cultural y económico “tiene un enorme valor no solo para la provincia de Granada, sino para toda Andalucía”, y ha añadido que “la gestión forestal sostenible es la mejor defensa frente a los incendios forestales, porque permite aprovechar recursos como la madera de chopo o de pino generando riqueza y protegiendo al mismo tiempo la biodiversidad”.
Pérez Valenzuela ha querido agradecer “la generosidad con la que los equipos implicados han compartido sus resultados y la constancia con la que han mantenido viva la ambición de este proyecto europeo”. En este sentido, ha recordado unas palabras del catedrático Antolino Gallego, coordinador del LIFE Wood for Future, al afirmar que “en Andalucía se está gestando una oportunidad histórica en torno a los nuevos usos de la madera que puede situar a nuestra comunidad en la locomotora europea de la innovación forestal”.
Qué es lo que se está gestando en Granada: el uso de la madera de chopo para la construcción.
el proyecto ha conseguido impulsar la instalación de tres viveros privados de planta certificada de chopo y la creación de la Agrupación Marjal con un centenar de productores y casi 1.500 hectáreas de cultivo dentro de un sello de certificación forestal sostenible PEFC. Además, se han puesto en marcha más de 20 hectáreas de plantaciones demostrativas de un modelo selvícola de gestión para producir madera de calidad manteniendo y mejorando los beneficios ambientales, y se ha creado la plataforma interactiva del sector Forochopo, un espacio diseñado para publicar información y compartir conocimiento y experiencias y acceder a herramientas de mercado actualizadas.
En el ámbito de la madera, se ha logrado incluir por primera vez la madera de chopo a la norma de madera estructural española y europea, a través de numerosos ensayos mecánicos de madera realizados por UIMA, primer laboratorio de I+D+i en el campus universitario de la Azucarera de San Isidro, sobre la madera de diversas plantaciones en todo el territorio nacional, con innovaciones tecnológicas como la fabricación de un dispositivo electrónico que mediante ondas elásticas es capaz de medir la rigidez de la madera en árbol y en tabla, para su control de calidad.
Esto es lo que se ha tratado en tantos hilos. Andalucía tiene un patrimonio arbóreo precario de fresnos, castaños o robles. Y si olvida, parece que algunos piensan que las palmeras y los naranjos son la vegetación nativa del sur de España.