“El primer reto de esta nueva Gerencia es arrancar de nuevo su motor, en este escenario tan poco favorable como es el de un PGOU de 2006 vigente, en el que se ha dilapidado su capacidad económica. Pero, a pesar de ello, es posible, recuperando su espacio político, que es el que tiene capacidad para negociar con los agentes urbanísticos y sociales de la ciudad, proponer soluciones y definir su gestión, revisar los sectores urbanísticos para que tenga nueva capacidad de generar recursos económicos, permitiendo así ejecutar los sistemas generales de los que adolecemos y nuevos equipamientos, así como ser interlocutor con otras administraciones y el vehículo a través del cual conducir las demandas de los ciudadanos", expresó entonces el actual alcalde de Sevilla.
Del mismo modo, destacó “la necesidad de redactar un nuevo Plan General de Ordenación Municipal para Sevilla, ya que el que tenemos, conocido como el PGOU de 2006, es un plan fracasado porque no ha protegido el conjunto histórico y el patrimonio de Sevilla; no tiene herramientas efectivas para el cuidado de la imagen y del Paisaje Urbano de Sevilla; no ha ejecutado los sistemas generales; no ha sido capaz de corregir los desequilibrios sociales entre los barrios, y, además, es un plan agotado que cuenta con 34 modificaciones directas aprobadas y 10 más en tramitación".
Pero, sobre todo a juicio de Sanz, «es un Plan agotado porque desde su origen guardó en un cajón la mayoría de los asuntos y problemas urbanísticos que afectaban a la ciudad, dejándolos encapsulados y llegando todos hasta nuestros días”.