Remodelación del Centro | Madrid (parte 2)

Yo más que barata o cara, me centraría en qué tipo de arquitectura cumple las necesidades de cada momento. Los palacetes burgueses de finales del XIX o principios del XX eran a escala émulos de los palacios de la realeza o la aristocracia y los elementos decorativos que abundan en esa época, muchas veces realizados con materiales baratos y con procesos industriales donde a veces no primaba la calidad, no dejaban de ser “maquillaje”.

De hecho en los cincuenta y sesenta se consideraba que ese tipo de arquitectura era anticuada, poco práctica, superada. Eran edificios que se habían hecho cuarenta o cincuenta años antes, no se entendía como algo que tuviese que ser conservado.

Por fortuna en los cincuenta, sesenta y setenta no sobraba el dinero, porque si no del centro de Madrid poco quedaría.

Creo que hacer fachadas historicistas porque “pegan” con los edificios de al lado no tiene ningún sentido. La relación entre los usos, el interior y el exterior tienen que ser coherentes. Otra cosa es que creo que sí que es bueno tener en cuenta el contexto, los colores, los materiales, el ritmo de los vanos, las alturas, para hacer edificios nuevos, de calidad, haciendo arquitectura contemporánea.

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