Los Jardines se Sabatini siempre tuvieron un punto de jardín secreto muy interesante, recoleto y recogido, con cierto aire, además, de jardín español, con su agua y su arbolado, que contrastaba con la masa de Palacio.
Pese a ello, en estos últimos años estaban quizá concurridos en exceso, situación que se agravaba como consecuencia de tener sólo un acceso, obligando a entrar y salir por el mismo punto (ya sé que había más, pero en la práctica era así) como consecuencia del malhadado aparcamiento en la terraza contigua.
Por lo demás, desde esa barandilla debería verse el horizonte y sus magníficos atardeceres. Cosa distinta es que el descontrol de la masa arbórea desfigurara su sentido primigenio.
Ahora vamos a disponer de rampas, quizá coherentes con las que bajan desde Palacio a Moro, pero que a cambio, terminan con ese carácter “secreto” de Sabatini, impiden para siempre la vista del horizonte (siquiera en un buen tramo- y, desde luego, rompen la continuidad visual de Bailén, que de ser una avenida con cierto carácter representativo, para a ser un haz de senderos a distinta cota, desfigurando, para siempre, y más aun tras la cubierta de los sótanos, la calle.
Vamos a ver en qué para todo ello.
En cuanto a Mother Nature: esta intervención no es otra cosa que una obra convencional, que ha utilizado toneladas de hormigón, ladrillo y piedra, manteniendo además los tráficos preexistentes, cubierta por una leve capa vegetal sobre la que se han sembrado numerosas especies alóctonas y césped (controvertido) sobreelevado y rodeado por granito.
En mi opinión, hubiera sido más “natural”, dentro de lo posible en un entorno urbano, tan acogedor y a la medida del hombr, justamente por ser poco “natural”, restringir tráficos, facilitar la movilidad peatonal mediante la recuperación de cotas (en parte, reciclando los restos del paso elevado) evitando escaleras, rampas y ascensores y, por último, poner las nuevas plantaciones al servicio del entorno, facilitando flujos y estancias, marcando hitos, sendas que los relacionaran y nodos de encuentro que, en buena parte, podrían haber sido praderas utilizables, bien enrasadas con sendas y nodos.
Este proyecto no cumple con ninguno de esos principios. Ergo, nada tiene que ver con lo natural, que se utiliza como simple cosmética de consumo.