Y no es por meter en el dedo en la llaga: en operaciones así, parte de la reforma de su río, en Bilbao metieron el Guggenheim, la sede de Iberdrola o las torres de Isozaki.
Planeamiento consistente y respetado, apuesta por la arquitectura de vanguardia y habituales concursos de proyectos.
Una ciudad 10 veces más pequeña que Madrid.
Si su transformación hubiera sido a la madrileña tal vez la ciudad seguiría en su espiral decadente.
Estamos hablando de cosas muy relevantes.
De hecho, oh ironías del destino, los madrileños Burgos y Garrido, los del Madrid Rio, son los que van a terminar en un futuro la recta final de la transformación del Nervión.

