Yo creo que el contexto de este cuadro puede que sea aun mayor y más representativo que el simple gusto de la época.
Indica algo que muchas veces se ha comentado en este foro: Madrid del XVIII, hasta incluso la primera década del XIX, vive un crecimiento y desarrollo que frena en seco en el XIX, casi hasta el último cuarto de ese siglo.
Pasamos en el XVIII de tener como retratistas a Houasse, van de Loo, ¡Tiepolo, Mengs! lo mejor de lo mejor, y terminando con Goya… con una Corte madrileña que nada tenía que envidiar a las demás en cuanto a mecenazgo y colecciones artísticas…
Han subido a la web del Prado ficha e imágenes de la escultura de Luisa Roldán comprada por el museo hace unos meses. Se aprecia su estado después de la limpieza y restauración. Parece que se expondrá por primera vez en la exposición de Prado.XXI que empieza el 9 de junio.
Parece que ya tenemos contenedor para el Prado extendido:
Esto es lo que dicen en la web del ministerio:
El Prado extendido se ha situado en una gran sala del edificio nuevo y sus anejos. La sala principal es un espacio de gran representatividad, de doble altura, previsto para que se puedan exponer todo tipo de obras, incluso de grandes dimensiones. El lenguaje industrial del edificio nuevo, debido a los usos inicialmente previstos para el mismo, quedará matizado con sistemas de control de la luz en la fachada, y una piel interior regular que permita disponer de la mayor superficie útil para situar las piezas de las exposiciones.
Como toda la arquitectura historica el Prado estaría revocado. Basta con ver que los recuadros encima de las ventanas tenían otro tono, no estaban pensados para ser ladrillo visto. La Casita del Príncipe del Pardo tiene un revoco que imita ladrillo.
Aquí, en el tratado de albañilería de Juan de Villanueva habla de los acabados de las paredes revocados como algo consustancial a la propia arquitectura:
Es verdad que puede parecernos raro, pero esos recuadros de ladrillo que vemos sobre las ventanas en todos los grabados e imágenes antiguas aparecen blancos, con toda lógica arquitectónica.
La Casita del Príncipe, que siempre se toma como la maqueta en miniatura del Museo está revocada:
Para mi, por la entonación que tienen las imágenes más antiguas del edificio, y por la lógica forma y tradición constructiva, pensar en un edificio de ladrillo visto sería la opción menos convencional. Lo que pasa es que nos cuesta mucho pensar que el Museo del Prado pudiera tener otro acabado. En cualquier caso lo que si sabemos a ciencia cierta es que los recuadros sobre las ventanas eran blancos
Que lleva siendo de ladrillo mucho tiempo eso sin ninguna duda. Ahora, que Villanueva lo diseñara con el ladrillo visto en una época en la que nada iba con ladrillo visto…ahí yo ya lo dudo.
Esta es una vieja imagen de la Universidad del Cardenal Lorenzana en Toledo, de Ignacio Haan contemporáneo a nuestro museo.
Así que aquí, en esta imagen de la época de Fernando VII, en la que se aprecian unas guirnaldas que hoy no existen…yo no me aventuraba a decir que el ladrillo era ladrillo visto. Debate interesante, y ojala tener una mirilla para poder ver el edificio en el momento en que se acabó.
Cuando llegan los franceses el edificio está sin acabar, pero cuando se acaba siguen plenamente vigentes las formas neoclásicas, por lo que se me hace muy raro que en un mundo neoclásico las paredes fueran sin acabar. Ya vemos que en los cuadros más antiguos se ven ciertos tonos que no se corresponden con lo actual. También podría ser una imagen idealizada, es verdad, pero no sé, la lógica hace o pensar que las cosas fueran como era común que fueran.
Pensemos por ejemplo, no sólo en la casita del Príncipe que he puesto de ejemplo, sino en la casita del Labrador, donde también trabajó Villanueva y sus discípulos, está también revocada.
Se supone que la especie actual es mas resistente a la anterior. Antes era boj de la Toscana ahora es boj español. A diferencia del toscano aguanta mejor nuestro clima y las plagas, pero es mas caro de producir.
Los ingresos propios fueron de casi 40 millones de euros, con la venta de entradas como primera fuente de ingresos (26,3 millones), y un nivel de autofinanciación del 61%.
La aportación de fondos públicos fue de 45 millones de euros, de los que 20,5 millones correspondieron a las obras del Salón de Reinos.
Gracias al resultado presupuestario positivo (19,5 millones), el Remanente de Tesorería del Museo ha alcanzado los 101 millones de euros.
En su informe de actividades del año 2025, el director, Miguel Falomir, destacó la cifra total de visitantes, que marcó un nuevo récord en el entorno de los 3,5 millones de visitantes y el crecimiento de las visitas a las exposiciones temporales pero también cómo el Prado ha conseguido poner en marcha un proyecto de mejora para combinar afluencia y disfrute de los visitantes. “Como gran museo público nuestra obligación es extender el influjo de la cultura al mayor número posible de ciudadanos, pero debemos hacerlo de forma que este impacto sea compatible con una experiencia satisfactoria y enriquecedora. Nunca hemos estados obsesionados con las cifras absolutas, sino con asegurar que todos los colectivos estén representados entre nuestros visitantes”.