Museo Nacional del Prado | Madrid

Creo que los especialistas, en general, no niegan que fuese más que probable la intervención de Leonardo en la versión del Prado. No creo que nadie se negase a poner en la cartela “Taller de Leonardo”. Incluso se podría poner la más ambiciosa “Leonardo y taller”, aunque está opción sí que podría generar polémica.

Ahora, si se compara con La Belle Ferronière, con La dama del armiño o con otras obras indiscutibles de Leonardo, es fácil defender que la tabla del Prado no es un leonardo. No es la falta de sfumato, que tampoco está en obras tempranas del maestro, como el retrato de Ginebra de Benci, es que no tiene la morbidez, la melancolía, la elegancia… características de Leonardo y que sí tiene, por ejemplo, el Salvador adolescente atribuido a Boltraffio, del Lázaro Galdiano, que durante tantos años la tradición local consideró como la única pintura del maestro en España.

Me llama la atención que en la nueva ubicación de la versión madrileña de la Monalisa ya no se arremolina tanta gente a su alrededor como cuando estaba en la sala compartiendo sitio con Mantegna, Botticelli, Fra Angelico y Antonello da Messina.

10 Me gusta