Sé que en muchas cosas la MTA es todo menos ejemplar, pero me ha llamado la atención este programa, que supervisa y dirige las nuevas piezas artísticas que van apareciendo por la red.
La enorme obra de arte en vidrio de Jim Hodges, Soñé un mundo y lo llamé Amor, decora el rellano entre Grand Central Terminal y la estación de metro que se encuentra debajo. Fotógrafo: Felipe Fontecilla

