La solución a este problema no admite atajos ni remedios mágicos. La única manera de evitar que el mercado inmobiliario complete su transformación en un casino especulativo es abordar la raíz del problema: el déficit de oferta. Esto requiere un esfuerzo sostenido y coordinado para aumentar significativamente la construcción de vivienda, especialmente en las zonas de mayor presión demográfica como Madrid, Barcelona, Valencia o Málaga.