Estoy leyendo un libro sobre el desarrollo económico en el siglo ilustrado.
Comenta alguna cosa interesante sobre la constitución de “redes económicas” y “sistemas urbanos”.
La Guerra de Sucesión casi suprimió las aduanas interiores y la coyuntura económica del siglo se encargó del resto: a lo largo de la centuria, el área de influencia de Madrid se amplió en Castilla, y se extendió hacia el nordeste llegando hasta Navarra y Aragón. La influencia de Barcelona se ensanchó hacia el oeste, penetró en el valle del Ebro hasta Zaragoza y a fines de siglo parece que llegó a Navarra. La relación comercial de Bayona con Pamplona no hizo sino reforzarse.
Cita el trabajo de Ringrose sobre este tema.
La red más amplia tenía como base Barcelona y transcurría desde la frontera francesa hasta Málaga y por el interior llegaba hasta Zaragoza. Una segunda red se extendía a lo largo de la costa norte desde Vigo hasta San Sebastián, con su centro coordinador en Bilbao. El tercer sistema cubría de manera holgada las mesetas de las dos Castillas y estaba orientado hacia Madrid. Otra red tenía como base Sevilla y reunía el valle del Guadalquivir, la costa que va de Algeciras a Portugal, y se extendía hasta Extremadura. Resultará clara desde el principio que estas redes se superponen y que la inclusión o exclusión de algunas ciudades es objeto de discusión. Cádiz, como punto focal del siglo XVIII para acceder a los recursos políticos y comerciales de las Indias, participó de diversas maneras en cada sistema regional.
Madrid era ya la capital financiera indiscutible del país, principal mercado de crédito y centro de gestión de deuda. Las redes mercantiles regionales (Barcelona, Bilbao o Sevilla) tuvieron que establecer contactos con la capital para negociar letras de cambio o seguir la gestión de préstamos e inversiones estatales.
Esto explica la importancia de la carretera Madrid a Barcelona, que, de ser principalmente un instrumento para las comunicaciones militares, pasó progresivamente a ser vía de comunicación de personas, mercancías, información financiera y letras de cambio.
Habría que sumarle el desarrollo del Estado este siglo XVIII y su desarrollo como receptor de rentas, consolidándose como principal mercado de consumo del país.
