Se plantea el edificio implantado en un entorno agresivo y sin personalidad. Así suelen ser los solares ferroviarios reservados a este tipo de edificaciones, pudiendo ser debido a su uso, fundamentalmente técnico, o bien por estar a la sombra de otro hito de rango mayor.
La solución es una pieza clara que se muestra rotunda en su construcción, utilizando el hormigón prefabricado para alcanzar este objetivo. Además, es importante la rapidez de ejecución, vital para la puesta en servicio de una línea de alta velocidad.
El compromiso entre lo racional que debe ser el edificio y lo representativo que es dentro del funcionamiento de los trenes, es donde se centra el esfuerzo arquitectónico. Sin concesiones de cara a la galería pero consiguiendo impactar con decisiones sencillas.