En primer lugar, bienvenido, me ha gustado tu aportación, paso a responderte.
En cuanto a los beneficios de una hipotética unión: no es “sexo de los ángeles”, reducir el debate a algo abstracto no es correcto, rxisten elementos objetivos:
- España (1,7 billones USD de PIB) y Portugal (0,3 billones USD) suman una economía conjunta relevante en la UE
- El comercio bilateral ya está altamente integrado: España es el principal socio comercial de Portugal
- Portugal representa alrededor del 8 % de las exportaciones españolas
Por tanto, hablar de integración más profunda tiene base real pero no implica automáticamente una unión estatal
Sobre si la unión es “deseada” en Portugal yo me he remitido a encuestas recientes que muestran una mayoría deseosa de una integración. No sé cual es la realidad, por desgracia.
Restauración portuguesa y Unión Ibérica: Felipe II accede tras crisis sucesoria, no mediante una simple “absorción”. De hecho, Portugal mantiene instituciones propias durante ese periodo
La Guerra de Restauración (1640–1668) culmina con la independencia, pero no fue una “España contra Portugal” en sentido moderno, sino una crisis dentro de una monarquía compuesta por varios reinos (modelo típico del Antiguo Régimen)
Además el descontento estuvo ligado a factores como:
- presión fiscal (unión de armas propuesta por el conde duque de olivares)
- guerras exteriores
- prioridades imperiales
De hecho, la crisis de 1640 afecta a:
- Portugal
- Cataluña
- otros territorios (Andalucía)
Esto demuestra que no es un conflicto “España vs Portugal”, sino una crisis estructural de la monarquía hispánica (compuesta por varios reinos, no una España en sentido moderno)
Diáspora portuguesa: La emigración portuguesa responde sobre todo a diferenciales económicos
no a afinidad cultural o rechazo político. El dato migratorio no prueba una preferencia o rechazo político estructural hacia España.
Monarquía española y legitimidad: La actual monarquía parlamentaria tiene legitimidad democrática derivada, no es “ilícita”. Te paso dos referéndum dónde en pueblo español refrenda la monarquía:
- Referéndum de la Ley para la Reforma Política (1976) donde se contemplaba la monaquía como forma de estado: 97,36 % a favor, participación ~77,7 %
- Constitución de 1978 (ratificada por referéndum en el que también se contenía la monarquía)
Puedo entender que en Portugal el republicanismo esté muy asentado, te lo compro, pero eso no tiene nada que ver con que nuestra monarquía sea ilícita. No obstante si lo veo como un problema para una futura unión política, y de hecho lo fue durante gran parte del XIX, a pesar de los intentod (entre otros de Prim) de que la monarquía Braganza reinase sobre España.
Narrativa de “dominación castellana”: España NO se forma por imposición uniforme, sino por:
- herencias dinásticas
- agregación de reinos
- evolución institucional
Además hoy existen lenguas cooficiales (modelo descentralizado)
Comparativamente con Europa, podemos ser de los países más descentralizados que existen, con normativas regionales muy fuertes y reconocimiento constitucional de pluralidad lingüística y territorial. (comparalo con Francia o Italia…)
Por cierto, en Portugal no se permiten partidos de ámbito regional, lo que limita el desarrollo de nacionalismos internos.
Finalmente, en cuanto a la cultura, “saudade” y relación atlántica, la “saudade” no es exclusiva ni incompatible con España, España también desarrolla una identidad marcada por:
- imperio
- emigración
- pérdida imperial
Existe un sustrato emocional e histórico común en la relación con el mar, la expansión y la pérdida.
En definitiva, la historia de la Península Ibérica no puede interpretarse desde categorías nacionales contemporáneas proyectadas hacia el pasado. La llamada Unión Ibérica fue una unión dinástica dentro de una monarquía compuesta, y su ruptura respondió a dinámicas fiscales, militares y políticas propias del siglo XVII, no a un conflicto nacional en sentido moderno. Con posterioridad, nuestras histórias fueron totalmente y paradógicamente paralelas, con un fuerte surgimiento del iberísmo en el siglo XIX, que por desgracia, no se materializó.
En cualquier caso, el debate actual no debe plantearse en términos identitarios simplistas, sino sobre datos objetivos: cooperación real existente, estructuras institucionales actuales y voluntad política efectiva de sus sociedades.