Bajamos al refugio antiaéreo que Alcalá de Henares rescata del olvido
Tras décadas de oscuridad apareció una primera galería de unos doce metros de longitud. Más allá, otras dos salas conectadas mediante grandes muros de hormigón colocados en ángulo recto para amortiguar el efecto de una posible explosión. En total, un refugio de 38 metros construido con una sorprendente calidad.
Dentro seguían visibles los restos de la instalación eléctrica, las palomillas de cerámica, el interruptor original de finales de los años 30, las huellas del encofrado de madera sobre el hormigón e incluso los sillares reutilizados de la antigua iglesia de Santa María.
La rehabilitación física del refugio ya está prácticamente concluida. Se ha instalado luz eléctrica y una suerte de ventilación forzada “que nos permite mantener en condiciones óptimas desde el punto de vista de la humedad relativa estas salas”.
Ahora queda la fase de musealización. Aunque el concejal evita fijar una fecha exacta, sí maneja un horizonte claro. “Calculo que para estas fechas del año que viene estará abierto. Para el verano estará abierto seguro”, asegura. Antes llegarán las primeras visitas técnicas, previsiblemente este otoño, coincidiendo con algunas jornadas patrimoniales organizadas por el Ayuntamiento.




