¿Prepara algo Madrid para el 150 aniversario del nacimiento del singular arquitecto, que cambió la fisonomía de la capital?
Tampoco me sorprendería que la capital no hiciera nada, más allá de la expo del COAM, viendo cómo ha terminado parte de la obra del arquitecto estos últimos años (interiores originales de la parada de Gran Vía completamente destruidos, Sol y otras tantas cubiertas con Vitrex, puntilloso asunto de la demolición de las Cocheras de Cuatro Caminos…).
Molaría un museo con dos sedes, pero estoy pidiendo demasiado.
Está tarde he estado visitando la exposición de Antonio Palacios, está bastante interesante, las mayoría de las fotos ya las había visto en internet, pero impresas y en grande se disfrutan mucho más, lo que más me ha gustado ha sido la maqueta del templete de Gran Vía, me encantaría tener una igual, al llegar hay un folleto que se puede coger y un QR en el que el que se puede descargar un PDF con casi lo mismo que se ve en la exposición.
Buena noticia, ya iba siendo hora…
Ya comenté en un post anterior que el monumento llevaba años abandonado en un parque de la villa de O Porriño, sin ni siquiera una placa identificativa de su origen ni su autoría.
Espectacular el hecho de que perdieran la marquesina de cristal.
Pues comparto esta web sobre las obras de Palacios en su villa natal: el templete de la Red de San Luis (originariamente en Madrid, como sabéis), la Botica Nova, la Fuente del Cristo y el ayuntamiento, que es magnífico, a mi entender.
Los expedientes académicos de los arquitectos Antonio Palacios y Joaquín Otamendi…
Antonio Palacios nació el 8 de enero de 1874 en O Porriño (Pontevedra). Sus padres fueron el madrileño Isidro Palacios y García Teruel, ayudante de Obras Públicas; y la porriñesa Jesusa Ramilo de Nieves, cuya familia paterna tenía magníficas canteras en la zona de Atios y Budiño. Fue el menor de siete hermanos. Creció en el norte de Portugal, donde su padre trabajaba en los ferrocarriles lusos. Podemos imaginarlo rodeado de planos, materiales de construcción, hierro y granito; dibujando puentes, vagonetas o túneles, y conociendo de primera mano los materiales con los que trabajaría directamente en sus edificios. Cursó estudios de bachillerato en Pontevedra con unas calificaciones medianas. Palacios siempre destacó la importancia que para él tuvo Don Antolín Esperón, profesor de francés, que le enseñó a discurrir y a pensar.