Venecia...¿la muerte dulce?

La ciudad parece morir de éxito, llenándose de turistas y vaciándose de residentes. ¿Un nuevo modelo de ciudad o un fracaso de modelo?


Soportales de la plaza de San Marcos. Imagen de José Manuel Ballester.

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Le dedican un especial en El País Semanal…

Venecia quiere resucitar
Venecia se ha quedado vacía, Venecia se ha quedado muda. Pero la ciudad no está muerta, sino que vive más que nunca: tiene tiempo y espacio para imaginar su futuro. Tras sufrir el paso del turismo masivo, es hora de nuevas propuestas. La urbe, paradigma de la belleza, acaba de cumplir 1.600 años, quiere ser un lugar para vivir y no solo un parque de atracciones

La pandemia… Ha posibilitado imágenes de una ciudad más viva

No hay ruidos de fondo, solo el repiqueteo de mis propios pasos. Sin embargo, en los barrios populares como Cannaregio, Castello y San Polo se percibe menos la desolación. Los niños han hecho suyos los espacios que antes pertenecían a los viajeros, y cada mañana el mercado de frutas y pescados de Rialto atrae nativos como abejas al panal.

Estuve por primera vez en 1998 y me gustó. Volví en 2006 y me pareció ya una ciudad invadida por turistas (como un servidor), pero aún distaba mucho de lo que he visto en los varios reportajes al respecto de los últimos tiempos y que me han quitado toda gana de volver por allí.

Yo conozco la ciudad relativamente bien (he estado unas seis o siete veces, y mi pareja es del Véneto), y si bien es verdad que las zonas turísticas son horribles, Cannaregio por ejemplo está casi siempre vacío de turistas.

A mi parecer definir al turismo como el problema de Venecia es extremadamente simplista; el problema real es que la ciudad no tiene tejido productivo desde hace varios siglos. El turismo en cierto modo la ha mantenido a flote, aportando algún ingreso a sus habitantes, que de otro modo como no trabajasen para la Ca’ Foscari no tendrían de qué vivir. Cuando le he preguntado a la gente en el Véneto por qué no viven en Venecia, me han espetado algo que se podría resumir en “¿Qué empresas tiene Venecia? ¿De qué se puede vivir?”. La muerte de Venecia no fue el turismo, fue la industrialización - los mayores caníbales de la ciudad han sido Mestre y Marghera, a donde los venecianos se llevan mudando a patadas desde hace más de cien años.

Tendemos a olvidar que que el modelo económico de Venecia sea el turismo no es cosa reciente: a finales del siglo XVIII su famosa flota mercante se había reducido a la casi completa inexistencia, y ya en el XIX la ciudad tenía fama de sitio pobre y decadente que vivía únicamente de su carnaval y de las fiestas. Tampoco se suele pensar en el hecho de que la mera razón de existencia de Venecia - la buena posición defensiva que la protegía en la edad media - caducó hace mucho tiempo y está completamente obsoleta hoy día. Más bien al contrario: su complicada geografía encarece todos los productos, y así lleva siendo en las últimas décadas. Además, la falta de un tejido empresarial consistente convierte al veneciano de a pie en una de las personas más pobres de la región.

El turismo masivo de nuestros días por supuesto ha sido muy mala cura, empeorando los problemas y encareciendo muchísimo el suelo, pero yo no lo veo como la enfermedad en sí sino más bien como un síntoma. Cual pareja de nobles venida a menos que empeña sus joyas, Venecia malvende el único activo que le queda, su belleza. Creo que no es realista pensar que reduciendo mucho el turismo se va a salvar la ciudad si no se desarrolla un motor económico alternativo. Una posibilidad que se me ocurre podría pasar por atraer empresas de alta tecnología/informáticas, que por lo general no requieren maquinaria pesada, grandes espacios ni materiales en bruto; una suerte de Silicon Valley a la italiana. Claro que primero debería entrar a competir con Milán, una batalla que Venecia tiene muy complicada.

Quizá haya llegado la hora de aceptar que Venecia es un modelo caduco, como tantas ciudades lo fueron en la historia. Yo sólo espero que aprendamos de este modelo y no dejemos que muchas de nuestras ciudades más bonitas acaben viviendo del puro turismo, así como zonas enteras del país ya lo hacen.

PD: con esto no quiero decir que la sobredependencia del turismo es un problema exclusivo de Venecia o la costa española, se encuentra en muchos otros lados, como en Islandia.

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