Madrid: Nuevos Hoteles y Remodelaciones

Magnífico, ojalá cundiera el ejemplo.

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Matadme pero… me gustaba más antes. Pero que bastante diferencia.

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No lo veo un edificio horrible “per se”. Y seguro que por dentro tiene que que ser muy interesante.

Pero como en tantas ocasiones, el arquitecto correspondiente mostró nulo respeto por el entorno. Ni siquiera usa materiales de colores cercanos a los edificios vecinos para disimular, ni alinea ventanas con las fincas vecinas.

Un edificio correcto y representando una época concreta, pero sin ninguna relación con el barrio en que se asienta. Lo cual era por otro lado la norma en aquella época. Nulo respeto por los barrios antiguos de las ciudades.

Cada vez que veo el “plan Voisin” de Le Corbusier, para demoler todo el centro histórico de París, me entran sudores fríos.

Como el edificio del Centro Gallego, o como la Torre de Valencia.
A mi me parecen correctos, pero los dinamitaría por el destrozo estético que provocan. Demasiado contraste. Pienso que siempre han sido impopulares y siempre lo serán, por eso mismo. Y por eso su futuro será en algún momento la piqueta.

Dicho lo cual, gracias como siempre @toninowilde por tu erudición y por tu defensa de la buena arquitectura de post-guerra en adelante. Es cierto que está bastante denostada.

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Marchando una banda de sicarios :smile:

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Admiro las aportaciones de @toninowilde y sobre todo la capacidad de encontrar la belleza en cualquier esquina

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Hace años paseando por Chueca con mi suegra señaló un edificio y dijo “este sí que es un buen edificio”. Es un bloque de ladrillo de los años ¿cincuenta? que hace esquina entre Piamonte y Luis de Góngora. Un edificio que desentona con todo lo que le rodea.
Mis padres se fueron de la casa en donde vivían en la plaza de las Cortes a un edificio construido a principios de los años sesenta en el barrio de Vallehermoso, en Chamberí. Mi madre odiaba los techos altos, las molduras, las vigas de madera, los miradores de hierro forjado, las escaleras de madera… le encantaba el racionalismo “higiénico” sin tener ninguna noción de arquitectura. Nunca le gustó mi casa.

Ahora los edificios racionalistas o ladrilleros os parecen faltos de interes y aberrantes si están en el centro histórico. Si los barrios de Chueca y Malasaña se salvaron, no fue porque la mayoría de los madrileños creyesen que merecía la pena conservarlos por sus valores estéticos o históricos. Solo unos pocos lo pensaban.

A mí el antiguo Banco de Madrid de Antonio Bonet Castellana, me parece maravilloso. Está en la Carrera de San Jerónimo.
Como dice @toninowilde, el edificio del Banco Popular tiene muchas virtudes y es una referencia. Una pena que tierasen una vieja casona del XIX para levantarlo, pero querer derribarlos ahora o modificarlos radicalente para conseguir un efecto escenográfico incierto a mí no me parece acertado. Y no todo merece la pena ser conservaco. Estamos hablando de un edificio que es una referencia, cosa que no ocurre con la mayoría de los edificios levantados en los sesenta en Madrid.

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Recuerdo lo que se pensaba en los años 70 de la arquitectura. La moderna se despreciaba por fea, pero no tenía humedades, estrecheces, goteras, frío…

La gente quería un piso modermo, feo, pero apto para la vida moderna. Los viejos eran incómodos y se caían a pedazos.

Pero todo el mundo, en un barrio humilde sin mucha cultura, decía que los pisos modernos eran muy feos. Ni entonces gustaban.

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En lo que ahora es el distrito Centro de Madrid vivían en los años sesenta más de 300.000 personas. Ahora viven menos de la mitad.
La gente venía de aquí:

Por supuesto no todo eran corralas en el centro de la ciudad.

Y aspiraba a esto:

Y no solo era por higiene, también por estética. En los sesenta no se daba ningún valor al viejo caserío. Incluso los palacetes de la calle del Cisne o de Recoletos se consideraban casonas destartaladas, nada funcionales.

Poco antes de que el Ayuntamiento comprase el Cuartel de Conde Duque estaba prevista su completa demolición. Chueca Gotia se lamentaba de que se quisiera derribar, reconociendo que era una gran construcción, pero al mismo tiempo barajaba la idea de eliminar parte de él para hacer unos jardines y mover la gran puerta barroca. Si alguien como Chueca Goitia, preocupado por la preservación del patrimonio, barajaba esas ideas que ahora nos parecen descabelladas, imaginad lo que pensaba el madrileño medio sobre los edificios históricos de Madrid más allá de los grandes hitos.

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Me tienes que dar tu dirección para que pueda acudir a matarte ¿Prefieres veneno o arma blanca?

No es que lo remodelado tenga ningún misterio ni gracia, pero lo precedente parece un frigorífico por detrás.

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Hombre, ese está protegido, no hagas trampas :wink:

Aún me acuerdo de cuando se protegió, no sé en qué foro, que había foreros que no entendían qué edificio se protegía e incluso buscaban fotos antiguas del precedente creyendo era lo que se protegía, porque no entendían que un edificio del movimiento moderno pudiese protegerse.

No es trampa, es expresión de lo que me gusta :grin:

Voy a continuar con el ejemplo de Conde Duque para demostrar la poca valoración que se tenía en Madrid (y en casi todas partes) por el patrimonio arquitectónico.
Sé que cuesta imaginar ahora que a un edificio historicista realizado en el XIX o a principios del XX apenas se le diese valor y que se prefiriese un edificio racionalista, pero era así.

El solar de Conde Duque estuvo a la venta y nadie lo compró para levantar una torre porque el vecino Palacio de Liria requería una “intimidad” incompatible con un edificio en altura. De no haberse reconstruido el palacio bombardeado por las tropas franquistas, seguramente ahora tendríamos en el solar del palacio un mamotreto y en el de Conde Duque otro.
Hay que dar infinitas gracias a la Casa de Alba.

El diario Arriba dejaba claro lo que pensaban la mayoría de los madrileños en los sesenta.

Atentos a este párrafo: “Primero se trató de hacer de Conde Duque conjunto histórico artístico o zona monumental, pero la Academia de San Fernando, aunque algunos de sus miembros patrocinaban tal empeño, desistió pronto de tal majadería

Luego dice que el edificio no tenía "ni solera, ni arte, ni valor alguno –excepción hecha de la portada, que se atribuye a Ribera- y pareció absurdo hacer una inversión que, sin duda, supondría más gasto que su derribo y posterior remodelación”

Y define a los defensores del edificio “amantes de lo viejo"

Si esto pensaban de uno de los edificios sobresalientes de uno de los mejores arquitectos madrileños de todos los tiempos, un magnífico construcción de principios del XVIII, imaginad lo que pensaban de la mayoría del caserío del XIX y principios del XX las personas con cierta cultura. A la inmensa mayoría de los madrileños, si hubiese llegado un ceaucescu y hubiese arrasado con todos los edificios históricos menos los más icónicos, no hubiesen hecho nada para impedirlo.

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No olvidemos tampoco que el diario Arriba estaba opinando sobre esto:

Que, por cierto, la última reforma me parece completamente fallida en cuanto a la estética, han conseguido que la portada de la torre parezca de cartón piedra, además de simplificarla, y la combinación de ladrillo con paños estucados en el último piso es lamentable, parece un penal.

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Coincido en lo mala que es la última reforma.

Hasta los años 80, en general, el casco histórico estaba en unas condiciones paupérrimas porque no se invertía en su conservación, ni por parte de los particulares ni de los distintos entes públicos. Algunos, pocos, supieron ver que tenía mucho recorrido. Otros lo hubiesen tirado todo por falta de imaginación y/o cultura. O por especulación, claro.

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Bueno, la visión que tenemos ahora sobre lo edificado en la posguerra no dista mucho de cómo verían en aquella época lo decimonónico, con la salvedad de que entonces estaba en peor estado relativo.

Imaginemos que un edificio de 1945 es igual de antiguo para nosotros que uno de 1885 para un ciudadano de 1960.

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Exacto. Solo hay que pensar que a partir de los años veinte (o antes) hasta bien avanzados los sesenta, el Art Nouveau (Modern Style, Sezession, Jugendstil, Liberty y Modernismo) se consideraba de mal gusto, decadente. Ahora nos puede parecer increible que se tirasen obras maestras por toda Europa, como la Casa del Pueblo de Bruselas.

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No hay hilo para esta conversación.


A mí me parece que pierde bastante con la reforma. La eliminación de los balaustres se me antoja obtusa.

Aún recuerdo cuando, de adolescente, visite por primera vez el patio del cuartel sin tener ninguna pista de lo que había allí dentro, me impactó.

Tardé unos segundos en darme cuenta de que era fake, aunque aún no usáramos ese barbarismo.

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Hace años me pareció el lugar idóneo para Museo del Ejército y algunas sedes que hay por Santa Cruz de Marcenado y Princesa: la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra, la Dirección General de Asuntos Económicos del Ministerio de Defensa y el Tribunal Central Militar, además de otras dependencias militares en la calle Quintana. El cuartel de Conde Duque es enorme y todavía está sin ocupar totalmente. Más tarde o más temprano, los valiosos terrenos en Princesa, Serrano Jover y Santa cruz de Marcenado los venderá el Ministerio de Defensa.

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Yo me lo llevaría absolutamente todo a la OP Campamento, incluidos los tres cuarteles generales, liberando esos edificios para otros usos.

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Y que razón das,para cambiarle el uso a los cuarteles generales…que cosa más absurda.
Ponemos un Mercadona o un Mcdonald…en fin