También son los autores del monumento a Blas de Lezo. Y es difícil encontrar argumentos para decir que es peor que la mayoría de las esculturas de estilos no figurativos.
No todas las obras pueden ser de Picasso o de Benlliure, pero estas son dignas.
Por si a alguien le llama la atención la expresión, recordar que era tuerto:
A mí el de Baler y el de Blas de Lezo no me gustan nada nada nada. Le hacen poquísima justicia a ese género escultórico. Cualquier comparación con similares madrileñas… lo ponen evidencia. A lo mejor con pátina mejoran.
Pretenden hacer algo de X época, pero sin sus medios, ni conocimientos, ni saber hacer, ni nada. Y queda… kitsch.
El de los migrantes, pues ahí parece un playmobil, pero la composición es bastante buena (usar el pedestal de una manera bastante ingeniosa). El conjunto está bastante bien.
Aunque la escala, y en esa situación… mejorables (para mí).
Mmmm… no? Me refería a la escala en ese sitio. A lo mejor en un pequeño parque o jardín o un patio, lo entiendo. Pero en la principal avenida de la ciudad queda casi ridículo.
Opino lo mismo. A mí, de Dalmau, sobre todo me interesa su obra de temas más contemporáneos, el resto… meh, aunque no creo que tenga mala técnica como se ha comentado por aquí. En colecciones públicas se puede ver este cuadro suyo en el Museo del Ejército de Toledo.
A mí la verdad es que me parecen que están bien, mejor algo discretito que no eclipse al palacio real, que simplemente no le llegue a hacer justicia o que acapare la atención de lo feo que pudiera llegar a ser (como es probable que pasara viendo algunos intentos clásicos de artistas contemporáneos). Además, a mí las dos esculturas de caballos que hay ahora me parecen bien por lo apropiado del tema para un espacio que antiguamente eran las caballerizas y porque me recuerdan un poco (salvando las distancias) a la escultura ecuestre de Bernini que hay en el Louvre.
A muchos chinos les parece deliciosa la carne de perro y las tripas hervidas de pollos, de cerdos, vacas y caballos.
Es estupendo que haya gustos diversos en cocina y en arte, pero decir que Augusto Ferrer Dalmau es solo un ilustrador o que Salvador Amaya no es buen escultor… venga ya hombre.
La escultura abstracta o semifigurativa lleva siendo el muñeco del pimpampum más de un siglo, así que poco más puedo puntualizar.
La de los emigrantes me parece involuntariamente cómica, y la que van a poner en la plaza de Madrid un Chillida de AliExpress.
Respecto a las figurativas, tienen el hándicap que al ser realistas la técnica de reproducción de la realidad no es suficiente, tienen que transmitir cosas, y a mí la de Baler no me transmite ni aburrimiento, y la de Blas de Lezo es anodina, parece que está posando.
Ya en los ochenta y noventa nos obsequiaron con ejemplares como La Violetera o el Barrendero.
Más lúcidas me parecen las de transeúntes que hay por Malasaña, tienen más alma.
A mi un monumento a los tercios me parece correcto, fue uno de los cuerpos de élite de la antigüedad que forjaron el país y fue más longevo y relevante que la legion, que de hecho esta última está inspirada en otro cuerpo extranjero como son los samurais, en cuanto a Ferrer Dalmau bueno, depende del gusto pero no me parece mal artista, eso sí le veo quizá más cómodo en obras con temática más actual, el cuadro de La Inmaculada por ejemplo
Yo lo he dicho un montón de veces, en Madrid desde tiempos de Franco se pueden contar con los dedos de una mano (bueno, de dos) los monumentos que según mi criterio tienen la calidad suficiente para estar en calles relevantes de nuestra ciudad. Tras la inauguración del Museo de Aire Libre de Castellana yo salvaría la Puerta de la Ilustración de Alfaro, Día y Noche de Antonio López (me gusta más la Mujer de Coslada) o las esculturas de Botero y la Dama del Manzanares, estas últimas sobre todo por el tirón popular y lo fotogénicas que son. Luego hay un puñado de monumentos que me parece que no están mal, como bastantes del Parque Juan Carlos I o alguna de las realistas que hay en las calles del centro (por ejemplo, Tras Julia, de la calle Pez), más que por ser relevantes, porque animan las calles y parques donde están.
Si comparamos los monumentos que se hicieron en Madrid entre 1900 y 1975 con los que se han hecho desde entonces, el panorama es desolador. Solo los monumentos del Retiro realizados entre 1900 y 1975 tienen más valor que todo lo posterior: Monumento a Alfonso XII, a Ramón y Cajal, a Jacinto Benavente, a Martínez Campos, a Miguel Moya, a Cuba…
No es una cuestión de realismo versus abstracción. Ni de los méritos de lo que se homenajea. La cuestión es que una ciudad que se pretende global tendría que tener un buen puñado de monumentos hechos por artistas globales, como ocurre en Nueva York, Tokio, París, Chicago o Londres.