En cambio, es gracioso, Barcelona-Cataluña está haciendo lo contrario: el fuerte espíritu NIMBY ha expulsado un montón de inversiones logísticas, de infraestructura, polígonos y renovables al corredor del Ebro, a la provincia de Zaragoza.
Hay actividad logística en Toledo y Guadalajara, sin duda, pero también muchísima se concentra en Madrid (la mayor parte sospecho).