El auténtico éxito de Pix radica en que ha roto el monopolio de Visa y Mastercard al ofrecer una alternativa pública, gratuita e inmediata. Por eso mismo, Estados Unidos acusa a Brasil de competencia desleal, cuando en realidad se trata de puro libre mercado: un sistema más eficiente y barato que desplaza a las alternativas tradicionales. Claro que la retórica del libre mercado solo gusta en Washington si la empresa que domina es estadounidense; si el sistema es estatal y brasileño, lo califican de proteccionismo.
Pix es hoy la infraestructura pública de pagos más avanzada e innovadora del mundo. A diferencia de las plataformas chinas (que son redes privadas cerradas) o de Bizum (limitado al ámbito doméstico), Pix fue diseñado por el Banco Central de Brasil y su integración fue obligatoria por ley para toda la banca. Eso garantiza que el 100% de la población bancarizada lo tenga activo por defecto desde el primer día.
Hoy procesa más de 5.000 millones de transacciones al mes superando el uso combinado de tarjetas de débito y crédito y ha bancarizado a más de 70 millones de personas. El salto disruptivo es que el Banco Central está desplegando el crédito directamente sobre esta red (Pix Parcelado), permitiendo financiar compras sin pasar por las pasarelas norteamericanas. Además, su expansión internacional permite a los brasileños pagar en el extranjero conectando sus cuentas de origen sin depender de la infraestructura financiera de EE. UU., consolidándose como un modelo referente de soberanía financiera digital.